Salimos desde Sofía, capital de Bulgaria, rumbo a Belitsa, en el sudoeste del país, pegado a la frontera con Grecia. Viajamos a través de prolijas autopistas, en lugar de poseados caminos como recuerdo hace cuarenta años en plena época comunista. Son algo así como tres horas de auto, y me consume de ansiedad la ilusión de ver a Gordo y a Florencia, los osos llegados desde el exzoológico de Luján, Argentina, en el santuario que los recibió aquí, creado en el año 2000 por Four Paws y la Fundación Brigitte Bardot para terminar con los osos danzantes de la región de los Balcanes.El oso Gordo en el santuario de BelitsaBalcan, en turco, quiere decir montaña boscosa. Primero fue el nombre de una montaña, pero la realidad es que se le llama así a toda una zona cultural que abarca Albania, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Kosovo, Montenegro, Macedonia, Rumania, Serbia, Eslovenia, Croacia, Grecia y parte de Turquía. A medida que nos acercamos al santuario, empiezan a aparecer las montañas, cubiertas de flores, pájaros, árboles como castaños, frutales y, a lo lejos, se divisan las cumbres nevadas. Nos vamos acercando. Es una zona natural en la que viven osos pardos en libertad. El ahora fallecido Gosho, cuando era exhibido como oso danzanteVIER PFOTEN / FOUR PAWSEl santuario donde están Gordo y Florencia es uno de los 13 que posee la organización Four Paws, de los cuales diez les pertenecen y tres son compartidos con otras organizaciones, como el aantuario al que nos dirigimos en Belitsa. Kosovo, Ucrania, Austria, Vietnam, Sudáfrica y otros se especializan en grandes felinos y osos, pero también poseen un santuario de pájaros.Esta organización fue fundada por Heli Dungler en Viena, Austria, con otros activistas muy jóvenes, para prohibir las granjas para pieles en ese país, gallinas en jaulas de batería y animales salvajes obligados a hacer trucos. Y, desde allí, siguió y siguió hasta transformarse en una organización que trabaja en lugares en emergencia: guerras, terremotos y mucho más. El exzoológico de Luján, afirma la argentina residente en Austria Luciana D’Abramo, directora general de Four Paws, es la operación con mayor número de animales jamás trasladados. Florencia, en el nuevo hábitat que le brinda el santuarioAssen Ignatov/Vier PfotenFlora, la pequeña tigresa que estaba en muy mal de salud y luego murió, y Gordo y Florencia, los osos, fueron los primeros en salir desde la provincia de Buenos Aires debido a la urgencia que requerían. La dieta del Gordo fue cambiada inmediatamente al entrar la organización al predio de Luján, que permanecía cerrado hacía casi cinco años, durante los que fallecieron 70 animales (grandes felinos), mientras que lo único que hacían las autoridades de Fauna eran “fiscalizaciones” cada tanto. Si bien el exzoológico tuvo cientos de irregularidades, su clausura también lo fue. Los dos períodos costaron muertes y maltrato a los animales.Como se dijo, las dietas fueron cambiadas inmediatamente para muchos de los ejemplares y Gordo tuvo que rebajar unas decenas de kilos antes de viajar. Florencia, por su parte, tenía una hernia de disco que le producía dolor y dificultad para caminar. Toma medicación permanente y se encuentra bien. Al contrario de él, ella, mucho más pequeña, subió peso en el santuario y todos festejaron. Los osos comen mucha cantidad de fruta, huevos de los nidos de los pájaros, rosa mosqueta, frambuesas, moras, ciruelas silvestres, todo lo que encuentran en el bosque al que pertenecen. Verlos comer uvas con sus gigantescas garras, desprendiéndolas una por una del cabo, es una experiencia mágica. Manipulan con una destreza inusitada los pequeñísimos frutos. La salida de los osos de LujánCuando llegaron –nos cuenta Marina Ivanova, veterinaria de origen búlgaro, directora del santuario de Belitsa durante muchos años y quien siguió muy de cerca todo el operativo de los osos en el exzoológico de Luján–, los osos que ya vivían en el santuario estaban despertando de la hibernación, por lo que al principio solo oían a unos pocos. “Hibernar para ellos es un signo de bienestar y los osos que están bajo estrés no lo hacen. Esperemos que ellos ya lo hagan el año que viene. Antes de hibernar, comen y comen, y se proveen de lo que necesitan. Es una estrategia de supervivencia. En invierno no hay lo que ellos comen, entonces el cuerpo apaga el gasto. Las osas paren en plena hibernación. La mamá los amamanta dormida”, explica.Así estaba Violeta, utilizada como osa danzante, al momento de ser rescatadaVIER PFOTEN / FOUR PAWSLos osos danzantes de los Balcanes son una de las imágenes más duras del siglo XX. Familias gitanas y romaníes, conocidas como “mechkar”, que significa “el del oso”, desde el siglo XIX recorrían pueblos con un oso pardo amaestrado que bailaba en dos patas al ritmo de un instrumento. El baile era puro reflejo frente al dolor. De cachorros les quemaban las patas con chapas calientes o los obligaban a pararse sobre metal ardiente mientras sonaba música. El oso asociaba el sonido con el dolor y se paraba en dos patas para no quemarse. Le perforaban el hocico o la nariz para pasarle un anillo con una cadena, mediante la cual el “mechkar” lo controlaba. Era una tradición, como tantas tradiciones crueles normalizadas que se heredan de padres a hijos; algunas provienen de la extrema pobreza, como esta.Hoy, algunos de ellos todavía viven en el santuario como Dana o Marinka. Gosho fue el último en ser rescatado en el año 2007 y con él terminaron los osos danzantes en Bulgaria. Muchos de ellos, ya recuperados, comparten ahora las montañas con Gordo y Florencia. La osa Dana, una ex "osa danzante" rescatadaNinguno aprende a comportarse como un oso de un día para el otro. Toma tiempo, como para cualquier animal que tuvo que tener comportamientos completamente ajenos a su especie. En Belitsa, hay solo silencio, sonidos de pájaros y osos que ya no escucharán más la música que los hacía “bailar”.AnimalesMaltrato animal
La nueva vida de dos osos de Luján: el santuario de Bulgaria donde al silencio solo lo interrumpe el sonido de los pájaros
Gordo y Florencia se recuperan tras ser trasladados desde el exzoológico clausurado por la ONG Four Paws







