El bosque de Białowieża, en Polonia, alberga la última gran población de bisonte europeo en libertad. Una oportunidad única para ver de cerca a este maravilloso animal, el mismo que aparece en las pinturas de Altamira y que dominó los bosques y praderas del continente durante miles de años
Las señales de tráfico que advierten de la presencia de ganado o animales en libertad sueltos son muy variopintas. En España la más habitual es la de la silueta de una vaca. En Asturias las hay con la de un oso. Y en el norte de Europa, dentro del triángulo rojo aparecen un reno o un alce. Pero cuando lo que ves es una silue...
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ta de bisonte, te quedas perplejo. Y más perplejidad aún experimentas cuando es un bisonte europeo de verdad, un bicho enorme y poderoso de casi mil kilos de peso, el que te hace pegar un frenazo porque está cruzando parsimonioso la carretera delante de tus narices.
La escena es habitual —y la acabo de vivir en primera persona— en el parque nacional de Białowieża, en Polonia, el último territorio de la gran llanura panónica centroeuropea donde estos fantásticos animales —que una vez dominaron todo el continente y que llegaron a estar casi extintos— siguen viviendo en libertad.






