“Tú te vas de vacaciones, los delincuentes no”. La frase que se repite entre los expertos recoge las dos caras de la época veraniega: gente que baja la guardia en un contexto de más gasto y otros que lo aprovechan. La exposición aumenta.Las reservas en hoteles en primera línea de playa que no existen o unos billetes a precios imbatibles en una web falsa de descuentos son intentos más conocidos. Siguen ahí, pero este año se están consolidando nuevas vías: apuntar al ocio y los planes veraniegos. “Hay cambios sobre el resto del año. Vemos por ejemplo un repunte de webs falsas de entradas, de gente que va desesperada en búsqueda de algún concierto o partido. Usan de gancho precios más baratos y disponibilidad y la gente cae”, expone Luis Corrons, security evangelist de Gen, matriz de Norton o Avast. También ven más alertas por webs que se hacen pasar por restaurantes conocidos, como uno con estrella Michelin, o muy solicitados en una zona de vacaciones, en los que sospechosamente hay disponibilidad y se pide pagar un adelanto. “Te piden los datos de la tarjeta y con eso consuman el engaño, se quedan tus datos de pago”, explica. Así, toca desconfiar de lo que parece demasiado bueno. Un problema detectado es que se posicionan bien al hacer búsquedas en Google.Los eventos de mayor tirón son otro foco a vigilar. Este verano el Mundial de fútbol copa muchas miradas... y bolsillos. Tras estudiar los incidentes de los últimos dos años, desde Norton anticipan que este verano se dispararán más del 1.200% las estafas relacionadas con apuestas si se compara con el resto del año. Jugando con los resultados, de nuevo, se montan falsas webs donde se ofrecen mejores condiciones de pago por apostar, fachada para realmente quedarse con los datos. “Los ciberdelincuentes tratan de que los ataques sean lo más efectivos posibles, van a temáticas de actualidad o que están de moda. La imaginación para generar contextos es sorprendente”, expone Javier Castro, director del centro de competencias de ciberseguridad en Stratesys, consultora tecnológica.Las estafas evolucionan y la inteligencia artificial les da una mano. Con más tecnología y áreas afectadas, hay que extremar la precaución. Sean e-mails, SMS o webs, los intentos burdos de hace años, repletos de faltas de ortografía o frases sin sentido, desaparecen. “Con la IA se ha pasado de envíos masivos a otros más personalizados. Y permite automatizar con más facilidad, ganando escala. Los consejos que hemos dado durante años, como revisar los errores gramaticales, han dejado de tener tanto sentido”, reconoce Corrons. Pero hay un factor que hace desconfiar siempre y detecta estafas: la urgencia. “Es muy común que haya que tomar una decisión muy rápido”, advierte. Por ejemplo, se insta a pagar una reserva de hotel en pocas horas para evitar una cancelación. “Siempre van a meter urgencia. Saben que si hay que tomar una decisión rápido podemos cometer un error”, sigue. Muchas veces los datos identificativos son reales porque antes han atacado a los propios hoteles.Conocer las armas también ayuda a evitar estafas. “Es importante saber qué tecnología usan. Ahora con la voz o una imagen pueden generar audios o vídeos para hacerse pasar por un familiar y pedir dinero, juegan con la psicología. La reacción debe ser desconfiar de la urgencia y lo imprevisto”, incide Castro, como cancelaciones. El consejo es contactar con la empresa u hotel directamente antes de cualquier gestión. Para evitar facilitar las cosas, además, se recomienda ser precavido con lo que se muestra en las redes sociales. Dar información de más, sobre si se está de viaje, dónde, y con quién, puede ser una base para una estafa más personalizada.Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal 'Bolsillo', sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.