Carles Ruipérez Tirado | MiamiEnviado Especial 03/07/2026 03:31 Actualizado a 03/07/2026 07:47 Uno de los dos tenía que hacer la maleta y, seguramente, bajar la persiana de su carrera internacional de selecciones. Cristiano Ronaldo y Luka Modric, ambos cuarentones, capitanes, emblemas y Balones de Oro, se jugaban su futuro y encontrarse con España en octavos de final. Pero el desenlace alcanzó tintes dramáticos. Modric se marcha con la cabeza alta y buena dosis de polémica después de otra exhibición del alma competitiva de su país. Croacia plantó mucha cara en pleno cambio generacional, pero se llevó dos reveses en un cruel tiempo de añadido. Mientras Cristiano, que marcó de penalti el 1-1, vio cómo su suplente, Gonçalo Ramos, era quien clasificaba a Portugal y cómo el VAR anulaba el gol de Gvuardiol en el minuto 103 que hubiese forzado la prórroga.El dominio de Portugal en la primera mitad fue intrascendente. Con más del 60% de posesión, nueve disparos y seis córners llevó poco peligro a Livakovic. Apenas varios centros desde los dos costados, con Leão y Nuno Mendes desde la izquierda y con Pedro Neto y Cancelo desde la derecha, pero todos sin rematador. Nada que ver con el trepidante segundo tiempo, que tuvo un añadido todavía más agitado.Cristiano se marchó en el 80El cuádruple cambio de Robert Martínez se estudiará: dejó en el campo a Leão y metió a Gonçalo Ramos y ambos fabricaron el 2-1Tras el descanso todo se aceleró porque Croacia intentó salir de la cueva para poder aprovechar más el buen pie de Modric y Baturina y para ello Dalic decidió cambiar de delantero centro. Entró Matanovic por Budimir, que había estado muy aislado en la primera mitad. A ver si el 9 del Friburgo era capaz de aguantar mejor el balón y esperar al equipo. Y a la primera que lo hizo, el conjunto ajedrezado rozó el gol.A trompicones se la llevó Kovacic, que entró en el área, y medio cayendo pudo chutar con la zurda y obligó a Diogo Costa a sacar el balón con el pie.Fue la señal de que el partido iba a cambiar. Y más que lo hizo cuando de nuevo Matanovic pivotó y abrió a la derecha para que Stanisic le buscase la cabeza. No la pudo rematar él pero el balón le llegó a Perisic en el segundo palo, que con todo el tiempo del mundo, pudo controlar, mirar y chutar raso con la izquierda para batir al portero portugués.Croacia había dado la vuelta al partido como a un calcetín. Y en plena inercia de ese cambio hasta marcó un segundo gol, del propio Matanovic, pero no subió al marcador por fuera de juego de Vlasic, el asistente desde la derecha.Por si fuera poco, la suerte parecía estar del lado de Livakovic, que vio cómo el larguero repelió un buen disparo desde la frontal de Leão y cómo Cristiano Ronaldo se metía en un fuera de juego milimétrico que dejaba sin valor el gran control y la posterior vaselina con la que le superó el astro portugués.El cariz que habían tomado las cosas obligaba a Robert Martínez a reaccionar y vaya si lo hizo: cuádruple sustitución. Y no cualquiera porque el catalán retiró a Vitinha, Bruno Fernandes, Cancelo y Neto para dejar en el campo a Cristiano y Leão.La tentación sería decir que tuvo un impacto inmediato pero lo cierto es que fue un córner que Portugal encontró el empate. Vlasic agarró a Veiga y el árbitro, llamado por el VAR, decretó penalti. Así fue como Cristiano igualó y consiguió su primera diana en eliminatorias en un Mundial.Pero aquello fue un oasis, porque Croacia seguía teniendo más temple y mordiente. Y no fueron los relevos portugueses los que mantenían el equilibrio sino el portero Diogo Costa, que se lució en dos ocasiones, con una gran estirada a un disparo de Kovacic que desvió lo justo para que fuera al poste y con muchos reflejos ante una buena maniobra de Matanovic en el área.Los balcánicos dominaba porque Portugal estaba descompensado con demasiados delanteros y como resultado Sucic se plantó solo ante la portería y la perforó pero el medio había arrancado adelantado. Estaba Portugal en el alambre y a Robert Martínez no le quedó más remedio que sacrificar a Cristiano en pos del orden.La valentía del técnico de Balaguer habrá que estudiarla en alguna facultad porque todo lo salió bien. Mantuvo a Leão contra todo pronóstico y el jugador del Milan enroscó el centro clave ya en el añadido. Se decantó por Gonçalo Ramos para sentar a Cristiano y fue el nueve suplente el que se elevó por encima de Gvardiol para cabecear el 2-1 en el 94.Lo podía parecer pero ese no era el golpe definitivo. Aún se levantó Croacia de la lona que tras un par de rebotes consiguió empatar gracias al propio Gvardiol. Cuando aún celebraban que forzaban la prórroga el árbitro fue al monitor para ver que el toque de Veiga no validaba la posición de Pasalic. Ese gol anulado sí que asestó el fin de ciclo a Modric y Perisic, que en Toronto dieron quizás su última lección de competitividad en la selección croata. Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour