OpiniónLas palabras del Presidente pueden encubar violencia o sanar heridas, pueden desgarrar a la sociedad o convocar a la unión.02.07.2026 22:01 Actualizado: 02.07.2026 22:01 A las dos semanas de la elección del nuevo mandatario, se comienzan a perfilar el talante y el estilo del próximo gobierno. Central será la orientación de sus políticas para enfrentar las crisis que atraviesa el país. Pero igualmente importante será el tono, sobre todo ante las pulsiones internas y externas que deberá administrar para no caer en la trampa del extremismo.A pesar de las críticas de sus detractores que de forma anticipada vaticinan riesgos estructurales para la estabilidad democrática y constitucional, los primeros mensajes que envía el presidente electo parecerían ir en dirección contraria. Si no se queda en mera retórica, el llamado de Abelardo de la Espriella a un gobierno sin vencedores ni vencidos, alejado del revanchismo político, garante de la oposición, respetuoso de la independencia de los poderes públicos, pragmático en el manejo de las relaciones internacionales, volcado hacia las regiones y respetuoso de la constitución podría dejar sin argumentos a más de uno.Se puede pensar que los riesgos no están en las formas de un gobierno, sino en sus acciones. Sin embargo, en los últimos años hemos sido testigos de cómo, ante los extravíos del poder y las amenazas de desconocer las fronteras constitucionales, la institucionalidad ha servido de muro de contención. Una barrera que al margen de la bandera ideológica de quien tome las riendas del país debe operar para garantizar la estabilidad democrática. Lo que se olvida con frecuencia es el impacto real —incluso profundamente transformador— que tienen el lenguaje y la postura de un mandatario. Las palabras pueden incubar violencia o sanar heridas, pueden desgarrar a la sociedad o convocar a la unión. De ahí que el tono sea tan importante como sus propuestas y ejecutorias.Desde sus propias bases puede que miren con recelo actitudes moderadas o conciliadoras como las mostradas por el presidente electo en las últimas semanas y comiencen a exigir posturas más aguerridas. Por otro lado, la oposición ya ha dado puntadas y anuncia que no se limitará a hacer un control político común y corriente. Desconocerá a cada paso la legitimidad del gobierno y organizará sus cuadros para convertirse en un contrapoder político tras las elecciones regionales. Cobrará factura por las crisis por ellos mismos generadas y obrando con cierta ceguera podrá llegar a clausurar toda posibilidad de acuerdo social.La vara del próximo gobierno será enorme. Deberá mantener el tono que se le exige a cualquier servidor del Estado; alejarse de las pulsiones y rodearse de funcionarios sensatos.El prematuro e inconveniente llamado a la desobediencia civil anticipa que se tendrá la calle como protagonista y la movilización como herramienta para cuestionar cada acción del gobierno. La izquierda buscará que la administración entrante toque la partitura que muchos temen, jugando a traspasar los límites de la protesta con el fin de desatar una reacción “antidemocrática”. A la oposición le sirve más un presidente descompuesto que uno conciliador, puesto que necesitan alimentar el mito de su talante autoritario.El tesón del gobierno y su responsabilidad histórica dependerán en gran medida, reitero, de cómo manejará las pulsiones propias y ajenas que solo conducen al extremismo. En su círculo cercano el presidente cuenta con voces sensatas y experimentadas. Ojalá que atienda sus consejos y se guíe por sus formas.La oposición puede instalarse en la calle o en las plazas, como se anuncia, y podrá llegar a ser tan intensa como lo proponen sus líderes. Lo importante es que sea democrática y que frente a ella se mantenga sin eclipse la autoridad del presidente y del gobierno. Para ello, su bastión solo descansa en la fortaleza de la ley y en la rectitud que demuestre en el ejercicio efectivo del poder y de sus herramientas. Este es el único tono que debe caracterizar y exhibir un genuino servidor del Estado. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
El tono importa
Las palabras del Presidente pueden encubar violencia o sanar heridas, pueden desgarrar a la sociedad o convocar a la unión.







