NoticiaLa advertencia fue lanzada desde la Plaza de la Paz, donde se desarrolló la conmemoración de los 35 años de la Carta Política de 1991.La discusión tuvo lugar en el cubo de cristal de la Plaza de la Paz en Barranquilla, dentro de una agenda promovida por la Gobernación del Atlántico para conmemorar los 35 años de la Carta Magna. Foto: Vanexa Romero/ El Tiempo02.07.2026 15:01 Actualizado: 02.07.2026 15:01
Treinta y cinco años después de haber participado en la redacción de la Constitución que prometía una nueva etapa para Colombia, varios de los constituyentes de 1991 coincidieron este jueves en Barranquilla en que la paz sigue siendo una tarea inconclusa y los grupos armados ilegales continúan representando uno de los principales desafíos para el Estado. LEA TAMBIÉN La advertencia fue lanzada desde el Cubo de Cristal de la Plaza de la Paz, donde se desarrolló la conmemoración de los 35 años de la Carta Política de 1991, convocada por la Gobernación del Atlántico. Lo que inicialmente estaba planteado como una reflexión sobre el legado constitucional terminó convirtiéndose en un escenario de críticas, preocupaciones y llamados de atención sobre la persistencia de la violencia en el país.Uno de los pronunciamientos más contundentes fue el del constituyente Argelino Garzón, quien cuestionó la voluntad de paz que históricamente tuvieron las extintas Farc y aseguró que en diferentes momentos prevaleció una lógica de guerra por encima de una auténtica intención de incorporación a la vida democrática.“Se hablaba mucho de la paz para justificar la guerra; se hablaba mucho de la paz para consolidar la política hegemonista”, expresó durante el panel denominado La Paz y los territorios en la Constitución del 91.Grupos armados. Foto:CortesíaGarzón relató incluso encuentros que sostuvo con dirigentes de ese movimiento armado en los que, según afirmó, se les insistió en que aprovecharan los escenarios abiertos por la democracia para avanzar hacia la desmovilización.Sin embargo, sostuvo que los grupos armados terminaban viendo con desconfianza la participación política dentro de las reglas institucionales. “Le tenían miedo a la legalidad democrática. En la democracia no se puede jugar a la guerra y jugar a la democracia”, manifestó.Su intervención fue más allá de la revisión histórica y aterrizó en el presente. Frente al complejo panorama de seguridad que atraviesa el país, lanzó un mensaje directo sobre lo que considera debería ser la postura del Estado frente a las estructuras armadas y criminales.“Lo que necesitamos es que en Colombia seamos duros con los ilegales. Tenemos que ser generosos con los legales; tenemos que saber dialogar con los legales. Por lo tanto, lo que necesitamos es luchar contra los ilegales”, afirmó.El debate de la polémica Paz TotalLas palabras adquieren relevancia en momentos en que Colombia continúa enfrentando desafíos derivados de la presencia de grupos armados, estructuras narcotraficantes y organizaciones criminales que disputan territorios y economías ilícitas en distintas regiones del país.Ministros en el debate de la paz total Foto:César Melgarejo. EL TIEMPOEn los últimos años, el debate nacional ha estado marcado por la efectividad de los diálogos con actores armados y por los resultados de la denominada Paz Total. Precisamente sobre ese punto también se pronunció Otty Patiño, otro de los constituyentes presentes en el encuentro y una de las figuras más reconocidas de los procesos de paz en Colombia.Aunque evitó una descalificación directa, sí planteó una visión crítica sobre los avances alcanzados hasta ahora. “Hoy la paz se sitúa en situaciones económicas, y esa es una de las cosas que toca superar. La Paz Total queda en puntos suspensivos. Es una paz que dejamos en deuda al próximo gobierno”, expresó.Sus declaraciones llamaron la atención porque provienen de un actor que ha estado vinculado históricamente a los esfuerzos de reconciliación nacional y que participó en una de las experiencias de desmovilización más emblemáticas del país: la del M-19. De hecho, esta organización tuvo un papel determinante en la construcción de la Constitución de 1991.El tono del encuentro dejó ver una sensación compartida entre varios de los delegatarios, en el que la Constitución continúa siendo un referente para la democracia colombiana, pero muchas de las promesas asociadas a la construcción de paz aún están lejos de materializarse.Durante la jornada también hubo llamados a la reconciliación y a la defensa de la institucionalidad. Rosemberg Pabón, otro de los constituyentes invitados, advirtió sobre los riesgos de la polarización política y planteó la necesidad de promover espacios de encuentro entre los colombianos.“Yo le digo, gobernador, ahora aproveche los 35 años y llame a que el 7 de agosto salgan todos los barranquilleros a una fiesta nacional. No tenemos por qué matarnos entre hermanos”, expresó durante el panel.Otty Patiño, otro de los constituyentes, estuvo presente en el encuentro Foto:Presidencia / Archivo ParticularPor su parte, Héctor Pineda defendió la necesidad de preservar la soberanía nacional y reivindicó la vigencia de la Constitución de 1991 como marco fundamental para el futuro del país.Mientras tanto, José Matías Ortiz insistió en que los esfuerzos realizados en materia de construcción de paz no deben desmontarse con los cambios de administración y pidió que los avances alcanzados en los territorios tengan continuidad para evitar nuevos ciclos de violencia.Atlántico celebra los 35 años de la constituciónLa discusión tuvo lugar en Barranquilla dentro de una agenda promovida por la Gobernación del Atlántico para conmemorar los 35 años de la Carta Magna y reflexionar sobre temas asociados a la descentralización y el papel de las regiones en Colombia.Barranquilla fue el lugar de la discusión. Foto:iStockSin embargo, más allá de los asuntos regionales, el debate terminó girando hacia uno de los temas que sigue atravesando la historia colombiana desde la promulgación de la Constitución: la paz.Tres décadas y media después de aquel acuerdo nacional que buscó abrir nuevos caminos para el país, persisten dudas sobre la disposición real de algunos actores armados para abandonar la violencia y sobre la capacidad del Estado para enfrentar a quienes siguen actuando por fuera de la ley. LEA TAMBIÉN La reflexión, esta vez, se produjo desde Barranquilla, una ciudad distante de muchos de los principales escenarios del conflicto armado, pero que terminó convirtiéndose en el escenario desde donde los constituyentes del 91 volvieron a advertir que la paz sigue siendo una tarea pendiente para Colombia.También te podría interesar:#ElTiempo #NoticiasColombia #ÚltimaHora Foto:EL TIEMPO Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








