La Heteropoda jugulans de Queensland, Australia, fue identificada como la araña más rápida del mundo con una velocidad de 3,59 metros por segundo (Imagen Ilustrativa Infobae)Una araña cazadora de la selva de Queensland, Australia, ha sido identificada como la araña más rápida del mundo, alcanzando una velocidad máxima de casi 3,6 metros por segundo. New Scientist informó con base en un análisis global sobre la velocidad de distintas especies de arácnidos, en el que se integran tanto el trabajo de Christofer Clemente como el reciente estudio publicado en bioRxiv.La protagonista, la Heteropoda jugulans, fue medida en laboratorio por el equipo de Clemente, quien registró la marca de 3,59 metros por segundo. El equipo dirigido por Shreyas Kuchibhotla recopiló datos de 162 especies vivas y registros previos, con el objetivo de entender los límites biomecánicos y evolutivos de la velocidad en arañas.PUBLICIDADLa Heteropoda jugulans combina un tamaño corporal considerable con patas lo suficientemente robustas para soportar esa aceleración, pero sin verse limitadas por el peso del abdomen. Esa combinación anatómica permite alcanzar velocidades de hasta 3,59 metros por segundo, superando a otras especies conocidas. La anatomía de la Heteropoda jugulans combina tamaño corporal y patas robustas, una característica que explica su velocidad de carrera convencional (YouTube: @AdventureswithAmbrose)La selección de la Heteropoda jugulans como caso de estudio ilustra cómo la evolución puede favorecer rasgos que mejoran la locomoción. Este hallazgo redefine los límites conocidos de la velocidad entre los arácnidos y plantea nuevas investigaciones sobre su biomecánica.PUBLICIDADHasta estos descubrimientos, la araña con el récord oficial era la flic-flac marroquí (Cebrennus rechenbergi), que podía alcanzar velocidades de 1,7 metros por segundo mediante un peculiar movimiento de voltereta. Jonas Wolff subraya que este tipo de desplazamiento no equivale a una carrera tradicional, ya que depende de condiciones muy específicas, como descender por dunas de arena. Por ello, algunos especialistas consideran que el registro de la flic-flac no es directamente comparable al de otras especies.Este debate ha llevado a cuestionar cómo deben establecerse los récords de velocidad en arácnidos, diferenciando entre las técnicas de locomoción. Para muchos investigadores, es esencial distinguir entre velocidad de carrera pura y otros modos de desplazamiento, como las volteretas.PUBLICIDADLa flic-flac marroquí Cebrennus rechenbergi tenía el récord oficial con 1,7 metros por segundo, pero especialistas cuestionan la comparación porque se desplaza con volteretas (YouTube: @AdventureswithAmbrose)La discusión muestra la dificultad de comparar especies con adaptaciones tan diferentes y plantea la necesidad de definir mejor los parámetros para futuros récords. La Heteropoda jugulans es la más rápida en carrera convencional, cambiando la perspectiva previa.El grupo liderado por Shreyas Kuchibhotla recopiló datos de 162 especies de arañas vivas en regiones como Reino Unido, Norteamérica, sur de Europa y Australia, junto con ejemplares adquiridos en tiendas especializadas. Cada individuo fue pesado y sometido a pruebas de velocidad sobre papel cuadriculado para obtener datos. En la mayoría de los casos, se utilizó un pincel para motivar a las arañas a correr, pero con especies menos cooperativas, como las tarántulas, recurrieron a aire comprimido.PUBLICIDADAdemás de este trabajo de campo y laboratorio, el equipo incorporó registros de velocidad de otras 96 especies documentados por distintos grupos de investigación a nivel mundial. Esta metodología permitió crear una base de datos global y proporcionó un marco comparativo para analizar las diferencias de rendimiento entre especies.El debate sobre los récords de velocidad en arañas plantea diferenciar entre carrera pura y otros modos de locomoción para comparar especies (YouTube: @AdventureswithAmbrose)La combinación de experimentos propios y datos externos respalda los resultados. El estudio ofrece una panorámica sin precedentes sobre la diversidad de velocidades en el mundo de las arañas.PUBLICIDADEl análisis global reveló que, por regla general, las arañas de mayor tamaño tienden a ser más rápidas, aunque existen excepciones. Un caso llamativo fue la araña goblin naranja (Oonops pulcher), que pesa solo 0,1 miligramos, pero logró desplazarse a más de 20 centímetros por segundo (7,9 pulgadas por segundo). Según Kuchibhotla, la rapidez de esta diminuta especie fue tan inesperada que parecía “teletransportarse” durante las pruebas, y desafió las ideas previas sobre la relación entre masa y velocidad.Este tipo de hallazgos demuestra que el tamaño no es el único determinante, y que la evolución puede dotar a especies pequeñas de adaptaciones para la locomoción. La diversidad de resultados muestra que las especies muestran estrategias distintas, generando una amplia gama de estrategias para el desplazamiento rápido.PUBLICIDADEl equipo de Shreyas Kuchibhotla reunió datos de 162 especies vivas y sumó registros de otras 96 especies para construir una base de datos global sobre velocidad en arañas (YouTube: @AdventureswithAmbrose)El estudio abre nuevas preguntas sobre cómo influyen otros factores, como la morfología y el comportamiento, en la capacidad atlética de las arañas. Así, la investigación no solo corona a una campeona, sino que amplía el conocimiento sobre la variedad funcional de estos animales.David Labonte explica que, aunque la física impone límites generales, la velocidad máxima en arañas depende también de adaptaciones anatómicas y fisiológicas relacionadas con sus estrategias de caza.PUBLICIDADLa investigación concluyó que la longitud relativa de las patas es el factor principal para alcanzar altas velocidades en arañas, por encima del tamaño corporal o de la telaraña (Imagen Ilustrativa Infobae)Tras comparar tamaño corporal, morfología y ascendencia evolutiva, el equipo concluyó que la longitud relativa de las patas es el principal factor para alcanzar altas velocidades. Aspectos como la delgadez de las patas o la postura habitual (como vivir de cabeza abajo) no resultaron determinantes, según los datos analizados.Leanda Mason resalta que las patas largas funcionan como una especie de “marcha rápida”, permitiendo a algunas especies superar las expectativas. Para la especialista, el hallazgo central es que la historia evolutiva y la arquitectura de las patas pesan más que el simple tamaño o el hecho de tejer o no una telaraña.PUBLICIDAD