A solo un año de culminar sus metas universitarias y con toda una vida por delante, los sueños de Francela Guadalupe Bermúdez se apagaron de forma abrupta en las calles de Managua (Cortesía: Tn8.ni).El asfalto caliente del Reparto Belmonte, a solo una cuadra al norte de la rotonda del Siete Sur en Managua, se convirtió en el escenario de una de las tragedias viales más desgarradoras de los últimos tiempos. En cuestión de segundos, el estruendo del metal y el caucho contra el pavimento transformó una rutina familiar de compras en una escena de dolor indescriptible. Francela Guadalupe Bermúdez, una joven de apenas 22 años y estudiante de cuarto año de la carrera de Periodismo, perdió la vida en un violento choque de motocicletas. Sin embargo, en medio del horror, su último suspiro quedó marcado por un acto heroico de amor maternal: usar su propio cuerpo como escudo para salvar a su hija de tan solo un año de nacida.PUBLICIDADEra una tarde que transcurría con aparente normalidad. Francela viajaba como pasajera en una motocicleta conducida por su pareja sentimental, Ángel Flores Flores, de 21 años. Entre ambos, cobijada por el calor de sus padres, iba la pequeña bebé. El destino de la familia era un supermercado de la zona, un plan cotidiano que nunca imaginaron que se truncaría de forma tan abrupta.Según relatos de testigos presenciales y reportes preliminares de las autoridades, el accidente se desencadenó cuando Ángel, quien circulaba por el carril central de la vía, realizó una maniobra hacia el carril derecho para ingresar al estacionamiento del establecimiento. Un automóvil que transitaba por el lugar les cedió pacíficamente el paso. No obstante, al realizar el giro, invadieron la preferencia de otra motocicleta que se desplazaba en la misma dirección, aparentemente a exceso de velocidad.PUBLICIDADEn la segunda motocicleta viajaban Alejandro Fariña y su acompañante, Robinson Hernández. La velocidad a la que se desplazaban, descrita por los presentes como alarmante, impidió cualquier maniobra de evasión. El impacto fue seco, violento y devastador.Quienes presenciaron la colisión narran con la voz entrecortada el instante del choque. Al sentir la inminencia del impacto y el vacío de la caída, Bermúdez no pensó en su propia seguridad. En una fracción de segundo, dictada por el más puro instinto de protección, la joven madre se aferró fuertemente a su bebé.Aunque la gravedad de la caída hizo que finalmente soltara a la menor, este sacrificio evitó que la niña impactara de lleno contra el suelo, lo que hubiese resultado fatal de forma inmediata. La pequeña sobrevivió, aunque fue diagnosticada posteriormente con un trauma craneal debido a la fuerza del suceso.PUBLICIDADLos equipos de rescate del Benemérito Cuerpo de Bomberos y del Ministerio de Salud (MINSA) se presentaron rápidamente en el lugar para atender a los cuatro lesionados, quienes presentaban golpes y heridas de consideración. Todos fueron trasladados de urgencia al Hospital Fernando Vélez Paiz.Sin embargo, el momento más desgarrador de la jornada ocurrió con la llegada del padre de Francela. Al encontrarse de frente con la crudeza de la realidad, el hombre rompió en gritos de dolor que estremecieron a los presentes. Entre lágrimas y desesperación, clamaba justicia por la muerte de su única hija, una joven promesa de la comunicación originaria de Ciudad Sandino, cuyo futuro quedó sepultado en una intersección vial.PUBLICIDADLas autoridades han catalogado preliminarmente el caso como un homicidio imprudente y se auxiliarán de las grabaciones de las cámaras de seguridad del supermercado para deslindar las responsabilidades exactas de ambos conductores.Finalmente, los médicos forenses del Instituto de Medicina Legal realizaron el levantamiento del cuerpo para practicarle la autopsia de rigor, antes de ser entregado a sus deudos para las honras fúnebres. Managua despide así a una futura periodista, pero sobre todo, a una madre que estuvo dispuesta a dar la vida por el fruto de su amor.