La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) volvió a desafiar a la Iglesia católica al consagrar nuevos obispos sin el mandato del Papa, una decisión que el Vaticano considera un nuevo cisma y que reabre una disputa que se arrastra desde hace casi cuatro décadas.El grupo, fundado en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, nació como una corriente tradicionalista crítica de las reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II, especialmente de los cambios litúrgicos introducidos en la Iglesia.La ruptura con Roma se produjo en 1988, cuando Lefebvre ordenó cuatro obispos sin autorización del entonces papa Juan Pablo II, pese a que días antes había firmado un acuerdo doctrinal negociado con el cardenal Joseph Ratzinger, quien años después sería el papa Benedicto XVI. Tras esas ordenaciones, Lefebvre y los nuevos obispos fueron excomulgados.PublicidadIntentos de reconciliaciónDurante los años siguientes, la Santa Sede intentó restablecer la comunión con la Fraternidad. En 2007, Benedicto XVI autorizó nuevamente el uso amplio de la misa según el Misal de 1962 y, en 2009, levantó la excomunión de los cuatro obispos consagrados en 1988 para facilitar el diálogo.Sin embargo, las diferencias doctrinales nunca se resolvieron. La Fraternidad siguió cuestionando varios aspectos del Concilio Vaticano II y rechazó firmar los documentos que el Vaticano consideraba necesarios para normalizar su situación canónica.Más adelante, el papa Francisco también realizó gestos de acercamiento. Durante el Jubileo de la Misericordia concedió a los sacerdotes de la Fraternidad la facultad de absolver válidamente confesiones, autorización que posteriormente hizo permanente.PublicidadPublicidadUn nuevo cismaLa crisis volvió a escalar este año cuando la Fraternidad anunció que volvería a consagrar obispos. El Vaticano pidió suspender las ordenaciones y propuso abrir un nuevo diálogo teológico, pero la organización mantuvo su decisión.Tras las consagraciones realizadas el 1 de julio, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe señaló que el acto constituye un nuevo cisma y recordó que los sacerdotes de la Fraternidad ejercen su ministerio de manera ilícita. Además, advirtió que, salvo las facultades especiales concedidas por el papa Francisco para las confesiones, los sacramentos administrados fuera de las condiciones establecidas por la Iglesia carecen de validez canónica.El papa León XIV lamentó la decisión y afirmó que la Fraternidad continúa rechazando “elementos fundamentales de la Iglesia”, especialmente varias enseñanzas del Concilio Vaticano II.Con este nuevo episodio, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X vuelve a alejarse de la plena comunión con Roma y prolonga uno de los conflictos más persistentes dentro de la Iglesia católica. (I)