En cuanto empiezan a temblar el techo, el suelo y las paredes, la reacción instintiva es salir a cielo abierto. A la calle, para escapar de los edificios que colapsan uno tras otro en un terremoto como el que azotó Venezuela este 24 de junio. Pero hay algunos que no pueden salir ni siquiera intentarlo. Que tiemblen o no los muros, se queda encerrado sin posibilidad de escapar. Los presos. "Estamos en peligro, tanto nosotros como los funcionarios". Quien habla es un ciudadano colombiano que está preso en la cárcel de El Rodeo, en Guatire, a apenas 70 kilómetros de La Guaira. Una semana después del doble terremoto que sacudió el país, es la viva voz del miedo que se vive todavía entre los reclusos. "En cualquier momento esa torre se nos cae encima", asegura en unas llamadas telefónicas al exterior a las que ha tenido acceso El Confidencial. Este preso, del que por seguridad no damos su nombre, asegura que la prisión ha sufrido daños estructurales a causa de los seísmos y —pese al riesgo— ningún técnico ha inspeccionado las instalaciones. Según relata, los presos permanecen encerrados en sus celdas "las 24 horas bajo candado" pese al riesgo de derrumbe. Denuncian sentirse abandonados por las autoridades. "Aquí no nos dan respuesta de nada", afirma, al mismo tiempo que pide a las embajadas que presionen para encontrar una solución. "Digan que nos colaboren en todo lo que puedan y que busquen a un responsable de toda la situación", insiste. "Aquí tienen rehenes inocentes y esta gente no nos quiere soltar". TE PUEDE INTERESAR Carlos Alberto Cañas, otro colombiano recluso de la misma cárcel, asegura en otro audio que los presos lo están pasando "duras y maduras". En el recinto no sólo se sintió el doble terremoto del 24 de junio, sino también la réplica, de magnitud superior a cinco, del pasado martes. En medio del miedo a que acaben todos bajo los escombros por daños estructurales no comprobados, estos presos sienten más exacerbada la situación de indefensión legal que denuncian: "Estoy aquí sin cargos, sin derecho a un abogado, sin derecho a una defensa". "Les pedimos su solidaridad para que regresemos a casa", señala. La cárcel de El Rodeo es uno de los principales centros penitenciarios de máxima seguridad de Venezuela y alberga tanto a presos políticos como a comunes. Un familiar de otro recluso ha denunciado que las autoridades pintaron de negro las grietas para que no se notaran. Advirtió, además, que los guardias no tienen un plan de evacuación de los detenidos en caso de que se registre otro seísmo y, aunque se comprometieron a hacer más rutinarias las llamadas telefónicas, no lo han cumplido. Del mismo modo, sostuvo que no tienen información sobre si ha habido evaluación de la estructura para determinar si los daños son graves o no, ni tampoco han recibido respuesta cuando preguntaron si era necesario llevar productos para los presos. ONG y familiares de presos políticos han asegurado que desconocen el estado de las estructuras de las cárceles donde están recluidos estos detenidos. "La información que tenemos es que están asustados, no saben cuál es el estado de las estructuras", añadió el vicepresidente de la ONG Foro Penal, Gonzalo Himiob. TE PUEDE INTERESAR La prisión El Rodeo no ha sido la única que ha sufrido daños. En la cárcel de Ramo Verde, en el estado Miranda (norte), los presos políticos están durmiendo en el patio en carpas y refugios que construyeron ellos mismos, porque no quieren volver a las torres. Además, aseguró que hasta el momento no han recibido actualizaciones sobre los heridos en el doble terremoto. El pasado lunes, la ONG Comité por la Libertad de los Presos Políticos alertó sobre "afectaciones severas" en la prisión de Ramo Verde, lo que agrava la situación de estos detenidos, quienes "han comunicado la necesidad urgente de insumos básicos como colchonetas, carpas y alimentos". Hasta el momento, el Gobierno venezolano no ha presentado un balance sobre la situación de los centros penitenciarios del país. Una semana después del doble terremoto —el de mayor magnitud registrado en el país en las últimas décadas—, las esperanzas de encontrar supervivientes entre los escombros se desvanecen, lo que ha obligado a las autoridades a pasar de la fase de búsqueda y rescate a la de gestión de la emergencia. Es decir, tratar de empezar a calcular cuánto costará la reconstrucción de parte del país en un momento en el que Venezuela atraviesa una profunda crisis económica. En el primero de los siete días de luto oficial que ha establecido la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, se ha rescatado a un último superviviente entre los escombros de La Guaira. En total se estima que hay 6.462 rescatados, pero las cifras de heridos y fallecidos continúan aumentando. El último reporte oficial habla de 2.295 muertes y 11.267 personas heridas. TE PUEDE INTERESAR Por otro lado, el Ministerio de Exteriores de España ha elevado a 27 la cifra de españoles fallecidos, mientras que la de los desaparecidos ha descendido a 137 y a 11 los localizados bajo los escombros. Mientras tanto, los equipos de rescate y emergencia continúan trabajando sin descanso para localizar a más personas en medio de las réplicas. Según ha comunicado el presidente de la Asamblea de Venezuela, Jorge Rodríguez, hasta el 1 de julio se ha registrado un total de 782 réplicas que se siguen sucediendo, aunque empiezan a reducir su magnitud y su frecuencia. En cuanto empiezan a temblar el techo, el suelo y las paredes, la reacción instintiva es salir a cielo abierto. A la calle, para escapar de los edificios que colapsan uno tras otro en un terremoto como el que azotó Venezuela este 24 de junio. Pero hay algunos que no pueden salir ni siquiera intentarlo. Que tiemblen o no los muros, se queda encerrado sin posibilidad de escapar. Los presos.
Vivir el terremoto encerrado en una cárcel venezolana: "Han pintado las grietas de negro para que no se noten"
ONG y familiares de presos políticos han asegurado que desconocen el estado de las estructuras de las cárceles donde están recluidos estos detenidos













