Actualizado Lunes,

junio

22:51La tierra tembl� de nuevo y los caraque�os temblaron con ella. La r�plica de 5,1 de magnitud despert� ayer a la capital venezolana y lanz� a muchos de los suyos a la calle, como para recordar que la tragedia no ha hecho m�s que empezar y que durar� mucho tiempo."Yo me encontraba dormida, pero me asust� mucho el ruido, volvieron a temblar mucho los vidrios del apartamento. Se mov�a de un lado para otro con mucha fuerza, casi me caigo, superasustada. Mi gata sali� corriendo. Muy nerviosos, habl� con los vecinos para bajar. Se sinti� horrible en el edificio. Tuve un ataque de p�nico y me tuve que tomar los medicamentos", detall� a EL MUNDO Francis Rodr�guez, vecina del Parque Central.A los pies de su edificio ha surgido un peque�o poblado conformado por decenas de tiendas de campa�a, al menos 1.500 personas que pernoctan en la Avenida Bol�var. Se trata de refugiados de edificios en malas condiciones de la capital, incluso de llegados desde la zona costera. Todo ellos son el rostro humano de una tragedia que ayer sum� nuevas estad�sticas: 1.719 muertos, 5.034 heridos, 15.866 damnificados y 855 edificios afectados.La iniciativa de la sociedad civil ya ha localizado a m�s de 15.000 personas, aunque 45.000 contin�an desaparecidas.Los expertos siempre hablan de una primera fase de m�xima urgencia durante las primeras 100 horas de un terremoto, que expir� en la noche del domingo. Es el limite que se marca para la supervivencia de un ser humano, aunque los equipos de rescate protagonizaron un milagro tras otro. Lo hicieron con ayuda de los venezolanos, pero tambi�n con una vigilancia que roza la esquizofrenia.En entrevista para un medio de su pa�s, Francisco Lermanda, jefe de los topos chilenos, describi� un escenario que asegura no entender, s�lo posible en la revoluci�n bolivariana: "Nuestra gente est� en t�neles (bajo los escombros) y los militares les piden los documentos. Una de las rescatistas le pregunt� al militar porqu� le hab�an pedido el documento al menos cinco veces en estos d�as que llevamos ac�. (El militar contest�): Tenemos �rdenes de chequearles cada cierto tiempo porque pueden ser esp�as de los yanquis, de los EEUU o de Chile. Es gente que est� con un arma en la mano".La llegada de los militares y de los distintos cuerpos represivos a la zona cero ha creado distintas zonas. En algunas, los equipos internacionales de rescate cuentan con la "custodia" de los soldados, fusil en mano. Pero hay otras zonas donde tambi�n est�n trabajando en la b�squeda de personas o de lo que sea. Ayer se produjeron momentos de tensi�n en Playa Grande, seg�n las denuncias ciudadanas, porque los militares quer�an sacar a los voluntarios para demoler un edificio.Al propio Diosdado Cabello, ministro de Interior y jefe del aparato represivo de la revoluci�n, se le vio el domingo en la zona cero discutiendo con rescatistas estadounidenses que quer�an acceder a una zona colindante. Una discusi�n que jam�s se dar�a con venezolanos. Washington mantiene una recompensa de 25 millones de d�lares para todo aquel que ofrezca informaci�n que conduzca a la captura del l�der bolivariano."La paranoia de Cabello ha paralizado el rescate en Venezuela", alert� desde el exilio Zair Mundaray, el antiguo fiscal general adjunto, quien destac� el miedo que le atenaza ante la "amenaza de infiltraci�n de inteligencia para capturarlo. El control pol�tico y burocr�tico ralentiza todo. En su hora m�s oscura, Venezuela padece una crisis donde la vocer�a de emergencia es solo propaganda".Los obst�culos que Washington ha puesto en el camino de regreso de Mar�a Corina Machado marcaron la agenda pol�tica del d�a. Entre sus seguidores existe la convicci�n que volver� de inmediato al pa�s que la vio salir de la clandestinidad para recoger el Premio Nobel. Los rumores se sucedieron durante toda la jornada, incluso portavoces chavistas aseguraron que la l�der democr�tica viajaba en direcci�n a Venezuela."El aparato de represi�n sigue intacto y no ha sido desmontado como Delcy Rodriguez y Cabello le quieren hacer creer a EEUU. El chavismo antepone su manual: la l�gica del control social, la persecuci�n y la represi�n antes que la preocupaci�n humanitaria por salvar vidas. Deben aceptar la ayuda internacional para quedar bien parados en el escenario global y para cumplir con EEUU. Pero, por otro lado, intentan imponer una l�gica de control social para que la oposici�n y el movimiento de Mar�a Corina no aproveche y capitalice pol�ticamente este descontento", subray� el analista pol�tico Enderson Sequera.Quienes no dejan de aterrizar y desembarcar son las fuerzas estadounidenses. El destructor USS Fort Lauderdale, que particip� en el despliegue naval en el Caribe que concluy� el 3 de enero con la captura del dictador Nicol�s Maduro, lleg� al puerto de La Guaira en la noche del domingo."Es devastador, no se parece a nada antes visto", advirti� John Barret, jefe diplom�tico estadounidense en Caracas.