En España, hasta 2009 la formación en transporte y logística solo existía en la modalidad de Formación Profesional (FP) de grado superior. El crecimiento del sector en la era de Amazon, los envíos a domicilio y la implosión de las exportaciones internacionales, unida a la necesidad de profesionales con más proyección y conocimientos, llevó a un grupo de importantes empresas a pedir a la Universidad Camilo José Cela (UCJC) el desarrollo de un grado universitario. Un camino similar siguió años más tarde el desarrollo del grado en la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), que también nació por la demanda de las empresas del sector y que este año verá entrar en el mercado laboral a sus primeros egresados. La escasa oferta universitaria del sector la completa el Grado en Gestión Logística de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), en este caso en modalidad online. Los estudiantes de estas tres titulaciones son unos afortunados sin parangón en mitad de un contexto marcado por la competencia, el desempleo y la precariedad: La empleabilidad es del 100% y los sueldos son superiores a la media. “No damos abasto. Tenemos, por ejemplo, más oferta de prácticas que alumnos que podamos enviar. Ya tenemos más de 300 alumnos egresados y no conozco a nadie que esté en paro. El que no está trabajando es porque está haciendo un máster o porque está estudiando otros idiomas”, explica Marta Serrano, directora del Grado en Transporte y Logística de la UCJC.Además, como añade Ignacio Villalba, director académico del Grado en Gestión del Transporte y Logística de la UPV, el hecho de que se trate de una profesión no reglada permite que muchos alumnos empiecen a trabajar incluso durante su formación, con sueldos muchas veces por encima de los 30.000 euros anuales. En el caso de la UCJC, por ejemplo, el 70% del alumnado compagina estudios y trabajo —o trabajo en prácticas— desde el segundo curso del grado. “Fue una de las cosas que nos pidieron las empresas, que incentiváramos que el alumnado compaginara en la medida de lo posible estudios y trabajo, para que cuando terminaran ya fueran profesionales perfectamente preparados”, apunta Marta Serrano.Más polos industrialesY las perspectivas no pueden ser mejores. De hecho, según la portavoz de la UCJC, se espera que el sector cree más de medio millón de puestos de trabajo solo en el próximo lustro. El caso de Valencia es paradigmático: el sector del transporte y la logística no para de crecer con la creación de nuevos polos industriales como la gigafactoría de baterías de Sagunto o la expansión imparable del Puerto de Valencia, que espera duplicar su capacidad comercial para 2030. “Ahora mismo, el sector del transporte y la logística está tan necesitado y tan patas arriba que esperamos una empleabilidad cercana al 100% para los próximos años. Prácticamente nos quitan a los chavales de las manos. Quizá dentro de ocho o 10 años, cuando el mercado ya haya absorbido toda esta necesidad, sea un poco más difícil encontrar empleo”, augura Ignacio Villalba.Pese a esos datos, como reconoce Marta Serrano, “no hay hordas” de alumnos haciendo cola para matricularse en estas titulaciones. De hecho, según Félix Barahona, coordinador del Grado en Gestión Logística de la UNIR, en las primeras promociones predominaba “con claridad” un perfil muy concreto: el de personas con formación profesional o que ya estaban empleadas en actividades logísticas y contemplaban la titulación universitaria reglada “como una oportunidad para promocionar en la empresa y adquirir más conocimiento”. “Al final, el alumno de FP encuentra trabajo porque hay trabajo en el sector a todos los niveles, pero alcanza su techo profesional muy rápido”, coincide Serrano.En la UCJC, a día de hoy, el 50% de los alumnos proviene de la FP y el otro 50% de Bachillerato, sobre todo del de Ciencias Sociales. “Al final esto es una Administración y Dirección de Empresas remasterizada, modernizada y enfocada a lo que es el comercio global”, describe Serrano. En general, coinciden los expertos consultados, estos últimos alumnos son jóvenes que llegan sabiendo a dónde van: es decir, que en muchos casos tienen a familiares que, o bien trabajan o bien tienen una empresa en el sector. “Es que a día de hoy nadie llega a su casa y dice: mamá, quiero estudiar transporte y logística. No es sexy”, bromea la directora del Grado en la UCJC, quien cree que esto se debe al escaso conocimiento que existe entre el gran público del sector: “La cadena de suministro no se cuenta en el colegio. Los chavales no saben en realidad en qué consiste, cómo llegan las cosas al supermercado o cómo les llegan los zapatos o los pedidos de Shein a casa. Tampoco se conoce la importancia que tiene el sector para el PIB del país. Y es una pena, porque hay trabajo bien remunerado y el sector es súper amplio”, lamenta.De hecho, advierte Barahona, todos necesitamos transporte, logística y cadena de suministro. “Vivimos en la era de la inmediatez y los clientes, tanto empresas como consumidores, exigen una mayor agilidad e información en tiempo real, por tanto el avance logístico es clave para satisfacer estas crecientes exigencias y tener a alguien experto en logística, que cuenta con una visión muy amplia y estratégica, es clave”, concluye.Un atractivo para personas inquietas e innovadorasEl perfil del estudiante del Grado en Transporte y Logística, coinciden los coordinadores académicos consultados, es el de una persona de naturaleza inquieta. “Hablamos de alguien con ganas de aportar valor a la empresa, con espíritu innovador, que quiere tomar decisiones relevantes para introducir mejoras en diversas actividades de la empresa”, traza Félix Barahona, de la UNIR. En el mismo sentido se pronuncia Marta Serrano, de la UCJC, quien dibuja un sector muy movido, antítesis del aburrimiento, en el que todos los días hay un problema nuevo que solucionar. “Si eres una persona inquieta, al final este trabajo te apasiona y te atrapa”, apuntilla.