Jorge Martínez
Caracas, Venezuela / 02.07.2026 01:45:00
A unos metros de donde rescatistas remueven concreto, doblan varillas y trabajan contra el tiempo para recuperar los cuerpos de las más de 50 personas que murieron tras el colapso de los edificios Petunia y Olimpo, en Chacao, en Venezuela, otra escena intenta abrirse paso entre el dolor: la de quienes buscan sostenerse desde la fe.Entre maquinaria pesada, silencio contenido y familias esperando noticias, también hay oraciones.Siete días después de la tragedia que transformó edificios en montañas de escombros, donde antes había ventanas hoy hay altares improvisados, fotografías y nombres escritos con la esperanza de encontrar respuestas.Pastores llevan salmos como mensaje de esperanzaAhí está Miguel Ángel Rodríguez, pastor de la Iglesia Universal del Reino de Dios, recorriendo refugios y puntos de atención para acompañar a quienes perdieron familiares o lo perdieron todo.“Definitivamente lo estamos haciendo a través de la palabra de Dios. El propio Señor Jesús lo dijo. Cuando nosotros vamos a los afligidos, a los menesterosos, a los hambrientos, a los desnudos, así como lo hacemos con ellos, lo estamos haciendo para Él”, explica.Dice que en medio del luto no llegan con explicaciones, sino con compañía.“Abordar a una persona en medio de una situación de pérdida, de duelo y principalmente de angustia es a través de la consolación… y la palabra de Dios dice que es el Espíritu Santo quien nos consuela”.Y mientras detrás continúan las labores para recuperar cuerpos, el pastor repite una frase que escucha una y otra vez entre quienes buscan sentido en medio del desastre:“Dios es nuestro refugio. Dios es nuestra fortaleza. Dios es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones… por tanto, no temeremos, aunque la tierra sufra cambios”.






