Wamba es una pequeña localidad de la provincia de Valladolid situada a unos 17 kilómetros de la capital, en la zona suroriental de la comarca de los Montes Torozos. Con algo más de 300 habitantes, su nombre suele ser el primer detalle que llama la atención de quienes se cruzan con él: es el único municipio de España que comienza por la letra W. Esa singularidad lingüística ha contribuido a que el pueblo sea reconocible más allá de Castilla y León, aunque la visita va mucho más allá de esa simple curiosidad.
El origen del nombre se remonta al noble visigodo Wamba, proclamado rey en el año 672 tras la muerte de su predecesor. Según la tradición, el nuevo monarca era elegido en el lugar donde fallecía el anterior, y ese episodio terminó dando nombre al municipio. A ese pasado histórico se suma hoy un patrimonio concentrado en torno a la iglesia de Santa María, su paso por la Ruta Jacobea Madrileña y un entorno rural que permite asomarse a una parte menos transitada de la historia provincial.
La iglesia de Santa María, entre el pasado mozárabe y el románico
El principal elemento patrimonial de Wamba es la iglesia de Santa María, ubicada en la plaza del pueblo. Desde el exterior, el edificio marca el centro de la visita y da una idea del peso histórico de una localidad de pequeño tamaño. El templo combina distintas fases constructivas: conserva una cabecera de estilo mozárabe, una de las pocas que se mantienen en España, mientras que el resto responde a formas románicas. Más que un conjunto uniforme, el edificio permite identificar distintas etapas de la Edad Media en un mismo espacio.








