Dos pa�ses a casi 14.000 kil�metros de distancia. Tres terremotos. Magnitudes casi id�nticas. Resultados opuestos. Mientras Venezuela afronta una de las mayores cat�strofes naturales de su historia reciente, con cerca de un millar de muertos, Jap�n volvi� a demostrar por qu� es el pa�s mejor preparado del mundo para convivir con los terremotos. El mismo d�a que dos se�smos de magnitud 7,2 y 7,5 devastaban el entorno de Caracas, otro de magnitud 7,2 sacud�a la costa norte japonesa. En el archipi�lago asi�tico apenas hubo una decena de heridos y algunas interrupciones ferroviarias. En Venezuela, barrios enteros quedaron reducidos a escombros.La naturaleza golpe� con una fuerza parecida. La diferencia estuvo en las infraestructuras, los sistemas de alerta, la planificaci�n y una cultura de prevenci�n construida durante mucho tiempo.El terremoto del jueves volvi� a poner a prueba su modelo. El Gobierno constituy� inmediatamente un grupo de trabajo de emergencia. La Agencia Meteorol�gica de Jap�n (JMA) descart� r�pidamente el riesgo de un gran tsunami, aunque pidi� a la poblaci�n permanecer alerta durante una semana ante la posibilidad de nuevas sacudidas. Su jefe de vigilancia s�smica, Ayataka Ebita, record� que, en la costa norte, junto a la Fosa de Jap�n y la Fosa de las Kuriles, los terremotos superiores a magnitud 7 forman parte del comportamiento natural de la regi�n y suelen repetirse cada una o dos d�cadas.Situado sobre la convergencia de cuatro placas tect�nicas y dentro del Cintur�n de Fuego del Pac�fico -la franja donde se produce alrededor del 90% de la actividad s�smica mundial-, el pa�s asi�tico registra cerca de 1.500 terremotos al a�o.En Jap�n nadie interpreta esos mensajes como un motivo de alarma extraordinaria. Forman parte de una rutina aprendida durante generaciones. "Jap�n es muy estricto en el cumplimiento de la normativa de construcci�n antis�smica e hist�ricamente ha ido modificando sus sistemas para ir mejor�ndolos, con el objetivo de reducir el impacto futuro y salvar vidas. Por ejemplo, desde hace d�cadas se insiste en reforzar las escuelas y en que estas sean seguras, para reducir la vulnerabilidad y proteger a la infancia, convirtiendo estos espacios en refugios para la comunidad", explica Carmen Grau, investigadora de la Universidad de Waseda y especialista en gesti�n de desastres tras casi dos d�cadas viviendo en Jap�n.Un grupo de japoneses lleva a cabo un simulacro de rescate en el que se simula un terremoto de gran magnitud, en Osaka, el a�o pasado.AFP"Adem�s de construcciones resistentes, sistemas de monitoreo y alerta temprana, Jap�n fomenta una cultura de la prevenci�n y de la educaci�n desde bien peque�os, invierte en educaci�n, realiza simulacros frecuentes y se prepara para coordinar respuestas complejas. Saben que las primeras 72 horas son clave para encontrar supervivientes, por lo que realizan un gran despliegue".Esa cultura de la prevenci�n se apoya sobre una de las normativas de construcci�n m�s exigentes del planeta. Los grandes edificios incorporan amortiguadores s�smicos, aisladores en sus cimientos y complejos sistemas de absorci�n de vibraciones capaces de reducir enormemente el movimiento durante un terremoto. Pero la ingenier�a, por s� sola, no explica el �xito.Cuando la JMA detect� las primeras ondas s�smicas del terremoto del jueves, millones de tel�fonos m�viles recibieron autom�ticamente la alerta de emergencia incluso antes de que llegaran las ondas m�s destructivas. Fueron apenas unos segundos de margen, suficientes para que muchos trenes frenaran, los ascensores se detuvieran autom�ticamente y miles de personas buscaran refugio.Venezuela carece de un sistema nacional comparable. Algunos ciudadanos recibieron avisos gracias al sistema de alertas s�smicas desarrollado por Google para tel�fonos Android, que utiliza los sensores de millones de dispositivos repartidos por todo el mundo para detectar vibraciones y advertir a otros usuarios cercanos. Aunque esta tecnolog�a puede proporcionar unos segundos de ventaja, depende de la densidad de tel�fonos disponibles y nunca sustituye a una red oficial de monitorizaci�n y respuesta."La experiencia de Jap�n demuestra que se puede gestionar el riesgo para reducir el impacto y que invertir en prevenci�n es menos costoso que costear grandes reconstrucciones y perder muchas vidas", apunta Grau. "No s�lo Jap�n, la experiencia de Chile, un pa�s peque�o que tambi�n invierte en mejorar sus sistemas de gesti�n de riesgos y preparaci�n antis�smica, demuestra que es posible. Chile ha sido de los primeros pa�ses en enviar asistencia y equipos a Venezuela".Tras la cat�strofe de Fukushima en 2011, cuando el terremoto y el posterior tsunami causaron m�s de 22.000 muertos y desencadenaron el accidente nuclear m�s grave desde Chern�bil, Jap�n decidi� reforzar todav�a m�s su capacidad de anticipaci�n. Ampli� la red S-Net, un gigantesco sistema de miles de kil�metros de cables y sensores instalados en el fondo marino que vigilan directamente las zonas donde chocan las placas tect�nicas frente a la costa japonesa. Esa infraestructura permite ganar alrededor de 20 segundos en la detecci�n de grandes terremotos.La preparaci�n tampoco termina con la tecnolog�a. Grau cuenta que, si durante una emergencia se produce un apag�n el�ctrico, todas las localidades disponen de radios instaladas en escuelas, polideportivos y centros comunitarios para mantener las comunicaciones.La red nacional de alertas (J-Alert) integra informaci�n procedente de organismos nacionales e internacionales y la distribuye v�a sat�lite a todo el pa�s en cuesti�n de segundos. No s�lo se utiliza para terremotos y tsunamis. Tambi�n difunde avisos por tifones, lluvias torrenciales, olas de calor extremo e incluso lanzamientos de misiles norcoreanos. Sus mensajes llegan simult�neamente a tel�fonos m�viles, estaciones de tren, aeropuertos, edificios p�blicos y paneles electr�nicos repartidos por todo el pa�s. Hay una aplicaci�n, Safety Tips, que replica adem�s esos avisos en varios idiomas para residentes extranjeros y turistas.Mientras Venezuela sigue contando v�ctimas, Jap�n vuelve a demostrar que la mejor respuesta a un terremoto empieza muchos a�os antes de que la tierra empiece a temblar.