Una intensa actividad sísmica ha sacudido distintos puntos del planeta en las últimas horas. A los dos devastadores terremotos que ha registrado Venezuela —se han confirmado por el momento más de un centenar de fallecidos, pero algunos cálculos auguran incluso decenas de miles—, se han sumado otros sismos de distinta intensidad reportados en Chile, Japón y California. ¿Están relacionados? Los expertos aseguran que se trata de fenómenos independientes y su coincidencia en el tiempo es casual. “Puede ser tentador encontrar relaciones entre terremotos que ocurren simultáneamente en el tiempo, pero estamos hablando de contextos tectónicos que están totalmente separados”, zanja Raúl Pérez López, geólogo de emergencias del CSIC. Solo los dos potentes temblores que afectaron al norte de Venezuela están relacionados entre sí.Este país latinoamericano se encuentra en una zona de alto riesgo sísmico porque está situado cerca del punto de contacto entre la placa tectónica del Caribe y la de Sudamérica, que se desplazan en sentidos casi opuestos acumulando tensión sísmica. Los dos terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, respectivamente, han sucedido en la falla de Boconó, una de las más activas y peligrosas del país. Mark Allen, catedrático del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Durham, ha explicado, en declaraciones al portal SMC, que esos dos temblores fueron “inusuales por producirse en un intervalo de tiempo tan breve a esta escala”. Entre uno y otro apenas pasaron 39 segundos. “Es probable que el primer terremoto provocara la ruptura de un segmento de la falla y transfiriera la tensión a otra falla, que a su vez se rompió, provocando el segundo terremoto”, ha indicado. Se da la circunstancia de que, poco después de estos sismos, que se produjeron en torno a las 18.04 del miércoles, hora local (medianoche en la España peninsular), también se registraron temblores de tierra en otras partes del globo. En el norte de Japón, por ejemplo, se reportó un terremoto de magnitud 6,9 alrededor de las 7.30 de este jueves, hora local (las 00.30 en la España peninsular). Este movimiento sísmico se dejó notar con intensidad en Tokio y al menos cinco personas resultaron heridas, pero no desató una alerta de tsunami. Según el mapa de actividad sísmica del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), en las últimas horas hubo también un temblor en California de magnitud 5,6 y uno en Chile de magnitud 4,4.“Los terremotos que ocurren en Japón, en el denominado cinturón de fuego en el contexto de los límites de la subducción del Pacífico, no tienen mucho que ver con los terremotos que ocurren en el Caribe. En este caso, si bien todos ocurren en el límite de placa, están muy separados en el espacio como para poder tener relación alguna, a pesar de que tengan un tamaño muy grande y hayan liberado muchísima energía”, subraya Pérez López. Para que aparezca un terremoto de afección global, abunda el experto, tendrían que ser sismos de magnitud cercana a 9 y que afectasen directamente a cuestiones relacionadas con la precesión terrestre, que es el movimiento de bamboleo del eje de rotación de la Tierra, similar al de una peonza.Miguel Ángel Rodríguez Pascua, director del departamento de riesgos geológicos del Instituto Geológico y Minero (IGME-CSIC), coincide en este análisis: “El desplazamiento que puede tener un terremoto de esas magnitudes es mínimo comparado con la distancia entre esos puntos; un desplazamiento en el Caribe no va a influir en algo en Japón”. Por su parte, Juan Ignacio Soto, catedrático de Geodinámica de la Universidad de Granada, recuerda que “todos los días hay terremotos en todas las zonas sísmicas del mundo, que se perciben por las redes sísmicas”. Cuando tienen mayor magnitud o provocan daños, llegan a los titulares, pero según el investigador, la Tierra tiene procesos dinámicos constantemente y eso no quiere decir que estén relacionados entre sí. Los sismos de Venezuela, conectadosSoto aclara, no obstante, que los dos de Venezuela sí están conectados: han sido provocados por dos fallas de salto en dirección, que se mueven en horizontal, la falla San Sebastián y la falla Boconó. “Forman una gran zona de falla en el norte de Venezuela, que está relacionada con todo el movimiento de la placa del Caribe hacia el este”, señala. Beatriz Gaite Castrillo, de la Subdirección General de Vigilancia, Alerta y Estudios Geofísicos del Instituto Geográfico Nacional (IGN), señala, en declaraciones a SMC, que hay antecedentes de terremotos dobles, como el de Venezuela. “El más parecido al actual es el de 1997 en Pakistán, con dos terremotos de magnitud 7,0 y 6,8 ocurridos con 19 segundos de diferencia. En España han ocurrido también terremotos seguidos en el tiempo y de magnitudes parecidas. Por ejemplo, en la serie sísmica de Granada de 2021 ocurrieron tres terremotos principales de magnitudes entre 4,1 y 4,3 en menos de 20 minutos”.Lo que también puede ocurrir es que se produzcan sismos en la misma región donde ocurrió un evento de gran magnitud. “En todos los terremotos grandes como este, lo normal es que estén acompañados de réplicas, terremotos más pequeños antes y después. Todo forma lo que se llama un enjambre de terremoto”, expone Soto. Las fallas se están cargando tectónicamente y el terremoto aparece “cuando superan el umbral para sostener la energía elástica que han acumulado”, explica Pérez López. “El problema es que no podemos predecir cuándo se va a producir esa ruptura; lo que sí podemos medir es la cantidad de energía elástica que está acumulando”.