Los niños y adolescentes están presentes en la actividad de prácticamente cualquier empresa: utilizan plataformas digitales, reciben publicidad, consumen productos, dependen de las condiciones laborales de sus familias o se ven afectados por las decisiones empresariales sobre el medioambiente. Sin embargo, siete de cada diez empresas españolas siguen sin tener en cuenta ese impacto en sus políticas. Esa es la principal conclusión del informe ‘Todas las empresas impactan en la infancia’, elaborado por UNICEF España junto al Centro de Innovación Social y Sostenibilidad de IE University.
El estudio analiza 75 empresas a través de 34 indicadores relacionados con los derechos de la infancia. Las compañías pertenecen a diez sectores representativos de la economía española y han sido elegidas por su capacidad de influencia.
El trabajo sitúa a los sectores de energía, consumo y salud como los que más han avanzado en la integración de esta perspectiva. Mientras que turismo y viajes, tecnología y gaming (sector de los videojuegos) y estética obtienen las peores puntuaciones. Según los investigadores, una de las razones es que los sectores más regulados o con una relación más directa con la infancia han incorporado antes mecanismos de protección específicos.










