La salida de los ocho niños de la casa de acogida en Conocoto no solo abrió un debate sobre la seguridad del lugar. Especialistas en las ramas de psicología infantil y trabajo social coincidieron en que este tipo de episodios suele responder a una combinación de factores emocionales, familiares y sociales: el trauma por experiencias de vulneración de derechos, la dificultad para adaptarse a un entorno desconocido y el profundo anhelo de volver a encontrar un vínculo familiar.Estas razones tienen mucho peso para los expertos, ya que pudieron motivar a los ocho niños de la Casa Hogar María Campi Yoder, ubicada en el sector de Conocoto, a tomar la decisión de escapar y buscar su lugar.Análisis psicológico del escapeEste caso en específico trajo consigo varias preguntas. ¿Qué pasó en la casa hogar? ¿Por qué los menores decidieron escapar? El caso aún se investiga, pero desde el enfoque psicológico, el comportamiento de los niños tiene una explicación.Publicidad“No es un comportamiento normal, eso está claro. Hay que tomar en cuenta que el rango de edad de estos niños es de 10 a 12 años, esto refiere que están en una edad en la que pueden pensar y analizar qué está bien y qué está mal. Sin embargo, hay factores para entender por qué lo hicieron", mencionó Michelle Valencia, psicoterapeuta independiente.Quiénes son los Chone Killers, la organización criminal de Ecuador que EE. UU. declaró terroristaTraumas como hogares disfuncionales, maltrato físico o psicológico o negligencia por parte de sus padres son temas que no se han trabajado a profundidad y las secuelas desembocan en este tipo de acciones.“La decisión de querer huir del lugar viene por el rechazo a las normas. Si bien es cierto, al ingresar a este tipo de instituciones deben regirse a normas y reglas, entonces generalmente de donde vienen no tienen ese tipo de reglas, por tanto es un rechazo al seguimiento de las mismas, porque afuera ellos hacían lo que mejor podían, pero acá ya no pueden. Al final todo se reduce a un sentimiento de abandono, ya que en la calle encuentran atención", sostuvo Michelle Valencia.PublicidadPublicidadLa visión del trabajo social y la normalización de la violenciaPor su parte, Thais Salazar, trabajadora social, dijo que el tema es delicado, ya que muchas veces los niños normalizan la violencia o el estado vulnerable en el que han crecido y sienten que no está mal el ambiente, es ahí cuando salen a replicar lo que observan.“Cuando les separan de sus padres, a pesar de que vivieron panoramas horribles, sienten una ruptura considerable por lo que no se sienten bien en un espacio ajeno, entonces no son conscientes de que lo que han vivido no está bien. Es por eso que en estos espacios se trata de enseñar sobre derechos y acompañamiento psicológico, pero a veces no basta solo con eso", añadió la especialista.La trabajadora social también fue muy crítica al opinar sobre los recursos destinados para estos centros. Ella siente que las administraciones no tienen las herramientas totales para cuidar la salud mental y física de los menores en estado de abandono.“Ahora que se volvió incontenible se hizo visible, pero esto pasa siempre y hace muchos años. Yo creo que no se puede decir qué tan frecuente es que los menores escapen de un ambiente, pero creo que los factores asociados son las condiciones afectivas y psicológicas como para no adaptarse al espacio en el que están", apuntó.Casos reales y la búsqueda de vínculo familiarMuestra de ello es uno de los casos de Alicia Marroquín, psicóloga infantil y psicorrehabilitadora, que ha podido vivir de cerca estas condiciones en un niño de 3 años que fue adoptado por una familia y el pequeño ha presentado eventos de profunda ansiedad y miedo por la alta violencia que vivió con sus padres biológicos.“El caso de este menor es un gran ejemplo debido a que tuvo que ver escenas de consumo de droga, violencia intrafamiliar y más, entonces si no se trabaja en la validación de esas emociones, ese menor no tendrá un futuro sano, mentalmente hablando", dijo la profesional.PublicidadMarroquín aseguró que el intento de fuga pasa por la búsqueda de algún vínculo familiar. Algo que los lleve a encontrar su identidad y es por eso que deciden apartarse del mundo al que ellos piensan que los obligaron a vivir.“Hay dificultad en los niños grandes y los niños que se escaparon ya tienen un rango de edad en el que comprenden más cosas. Ellos pueden tener dificultad de adaptación al entorno y al nivel social”, comentó.Esto se sabe del robo al edificio de la Amazonas y Colón: un falso policía intimidó a tres personasEstado actual de la búsqueda de los menoresSeis de los ocho niños han sido hallados. El primero fue identificado en Guaranda, provincia de Bolívar, otros cuatro en el Distrito Metropolitano de Quito y el último hallazgo fue el lunes 29 de junio cuando la Fiscalía General del Estado confirmó la localización de Maykel Curay en Tulcán.Con el último menor, las autoridades sumaron seis hallazgos, pero aún restan dos más que se mantienen en investigación para dar con su paradero. (I)
Especialistas analizan la fuga de los ocho niños en Conocoto: trauma, abandono y búsqueda de un vínculo familiar entre las causas
Seis de los ocho niños de centro de acogida de Conocoto han sido hallados.















