Cuando Diego Santilli juró como jefe de Gabinete lo hizo sabiendo que la bendición de Karina Milei venía con letra chica. Manejar la gestión diaria del Gabinete, administrar las tensiones internas, no involucrarse en las decisiones estratégicas –territorio excluyente de Karina– y, por sobre todas las cosas, conseguir los votos para aprobar la reforma electoral. Es la prioridad número uno: Santilli pretende demostrar su valía negociando con los gobernadores la suspensión de las PASO y, en los últimos días, les hizo una oferta difícil de rechazar.

La propuesta del Gobierno es reinstalar las listas colectoras para las elecciones nacionales a cambio de su apoyo en la suspensión de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). La apuesta por eliminar definitivamente las primarias es una batalla perdida, reconocen en Casa Rosada, por lo que el objetivo es suspenderlas para la elección presidencial de 2027. A cambio, el Ejecutivo propone habilitar la vigencia de dos listas colectoras por cada candidato a presidente.

Las colectoras son un mecanismo electoral mediante el cual los partidos pueden presentar distintas listas para una categoría –como a gobernador o a diputado nacional– y después confluir en una misma lista en otra categoría de votación, como la presidencial. No son una novedad en la Argentina. Si bien, en 2019, Mauricio Macri las eliminó por decreto para evitar una alianza del peronismo en la Provincia de Buenos Aires, las colectoras se utilizaron durante años porque el Código electoral no las prohibía ni las permitía.