ComentariosSEÑOR DIRECTOR:Hace unos días, un menor de doce años falleció en el contexto del robo de un vehículo perpetrado por una banda delictual en San Bernardo. Tras conocerse el crimen, han surgido voces que respaldan modificaciones legales que permitirían asegurar que personas que participan en delitos de gravedad cumplan sus penas privadas de libertad -iniciativa que ha sido bautizada como “Ley Alejandro”-, así como posturas que han abogado por cambios en la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente.Resulta preocupante que en nuestro medio se haya hecho costumbre legislar sobre la base de hechos consumados, al punto de que las leyes sean conocidas con el nombre de la persona lamentablemente involucrada en el hecho puntual que la origina. Cuando se legisla de esta manera se difumina el enfoque preventivo de la política pública, privilegiando el efecto reactivo de la legislación penal, y se genera, además, la falsa ilusión de que un aumento de las penas conllevará una reducción de la delincuencia. Después de tantas leyes con nombre, debiésemos tener claro que el camino para combatir la delincuencia no pasa por el aumento de penas, sino por el mejoramiento de la gestión del Ministerio Público y, sobre todo, de las policías.David Segall RosenblattAsociado Senior Equipo litigios penales AZMás sobre:Política públicaDelincuenciaFalsa ilusión