La actriz cartagenera Katherine Porto abrazó la fama, pero también la soledad, el miedo, la ansiedad, la depresión y el estrés. Tampoco ha sido ajena a las relaciones tóxicas. Todas esas experiencias y cómo enfrentó cada proceso fueron la materia prima de su libro “Microdosis de amor propio”. Por qué escribirlo, cómo lo hizo y qué papel jugó el escritor Jorge Franco en este camino, de esos temas habló con Vea, de El Espectador. Katherine Porto atravesó la crisis y emprendió un proceso de transformación personal que la llevó a replantear su vida desde la raíz. Fue en ese camino donde descubrió que el amor propio no es un concepto abstracto, sino una práctica diaria. ¿Cómo pasa de ser actriz a una especie de “consejera de bienestar”? Nunca sentí que dejara de ser actriz. Lo que cambió fue el escenario. Durante muchos años interpreté personajes escritos por otros. Un día entendí que el personaje más difícil de comprender era yo misma. Ahí empezó todo. No me considero una “consejera”. Los consejos suelen partir de la idea de que alguien tiene la respuesta. Yo no la tengo. Lo que hago es compartir preguntas, herramientas y conversaciones que a mí me ayudaron cuando estaba rota. Si eso resuena en alguien, maravilloso. Creo que la gente ya no busca personas perfectas, busca personas honestas. Ganó un India Catalina como Mejor Vodcast por “Microdosis de amor propio” en un universo donde hay mucha gente haciendo contenido similar. ¿Qué tiene el suyo en particular? Creo que hoy hay muchísimo contenido sobre bienestar, pero no necesariamente muchas conversaciones honestas. En “Microdosis” no hablamos desde la superioridad moral ni desde la promesa de una vida perfecta. Hablamos de ansiedad, culpa, relaciones, miedo, abandono… Desde la experiencia humana. Nunca quise construir una comunidad que me admirara, quise construir una comunidad que se sintiera menos sola. Tal vez esa sea la diferencia. Lanzó el libro homónimo del vodcast. ¿Cuándo decidió pasar del formato digital al libro? El libro no nació porque quisiera escribir uno, nació porque entendí que algunas conversaciones necesitan silencio. En un podcast te acompañan mientras manejas, haces ejercicio o cocinas. Un libro, en cambio, te obliga a detenerte, a subrayar, a volver una página atrás, a conversar contigo. Sentí que muchas personas necesitaban una herramienta a la que pudieran regresar cuando la vida volviera a doler. Inicialmente no pensó incluir sus experiencias personales. ¿Qué la hizo cambiar de parecer? Porque entendí que la vulnerabilidad no le quita fuerza a un mensaje: se la da. Podía escribir un libro lleno de conceptos correctos. Pero yo misma no habría conectado con él. Si iba a invitar a alguien a mirar su historia, lo mínimo era atreverme a mostrar la mía. No escribí para exponerme, escribí para dejar de esconderme. El camino de Katherine Porto en su búsqueda interiorHabla de relaciones tóxicas. ¿Cuándo descubrió que las tenía? Cuando dejé de preguntarme por qué siempre elegía personas parecidas y empecé a preguntarme por qué eso me parecía amor. La mayoría de las relaciones tóxicas no empiezan con violencia. Empiezan normalizando pequeñas renuncias a uno mismo. Ahí fue cuando empecé a entender mis patrones. ¿Cómo ha logrado ese cambio? ¿Ha ido a terapia? Ha sido un camino muy integral. He hecho terapia psicológica, he estudiado muchísimo, me certifiqué como “health coach”, profesora de meditación, “coach” de respiración, “tea sommelier”… pero, sobre todo, he hecho el trabajo incómodo de observarme. No creo que exista una herramienta que cambie una vida. Creo que la transformación ocurre cuando dejas de buscar soluciones rápidas y empiezas a construir hábitos de conciencia. ¿Escribir fue una forma de terapia? Sí. Aunque también fue un acto de responsabilidad. Escribir me obligó a ordenar recuerdos que durante años había preferido dejar desordenados. Uno no puede escribir con profundidad si no está dispuesto a mirarse de frente. ¿Qué sanó escribiendo el libro? No creo que un libro sane una vida completa. Pero sí me ayudó a dejar de pelear con mi historia. Durante mucho tiempo sentí vergüenza por algunas decisiones. Hoy entiendo que incluso esas versiones de mí estaban haciendo lo mejor que podían con la conciencia que tenían. Esa comprensión trae mucha paz. ¿Qué ha pasado con la actuación? La actuación sigue siendo parte de mi vida. Es una profesión que amo profundamente y nunca he sentido que tenga que escoger entre actuar o comunicar. Lo último que hice fue “Primate”, un proyecto que disfruté muchísimo. Hoy simplemente estoy eligiendo proyectos que realmente me emocionen mientras desarrollo esta otra faceta que también hace parte de quién soy. El escritor Jorge Franco fue un apoyo importante. ¿Qué le aportó? Jorge me dio algo muy valioso: confianza. Recuerdo que cuando le hablé de escribir un libro, me hizo sentir que mi historia también merecía ser contada. Además de sus observaciones como escritor, me enseñó algo muy importante: que la autenticidad siempre pesa más que intentar escribir bonito. Creo que ese consejo terminó marcando todo el libro.Aquí más noticias que son tendencia en el entretenimientoTemas:
Katherine Porto y sus crisis: “La mayoría de relaciones tóxicas no comienzan con violencia”
Luego de atravesar crisis existenciales y episodios de ansiedad, la presentadora y actriz decidió plasmar su experiencia de vida en un libro donde ...








