Más de un 20% de adultos estadounidenses admite que deja que el contenido digital influya en sus decisiones médicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)El auge de las redes sociales como fuente de información ha transformado la manera en la que millones de personas abordan su bienestar. Un informe reciente publicado JAMA —la revista de la Asociación Médica Estadounidense— reveló que uno de cada cinco adultos en Estados Unidos toma decisiones sobre su salud a partir del contenido que encuentra en estas plataformas.El estudio, realizado con datos de la Encuesta Nacional de Tendencias de Información sobre Salud de 2024 del Instituto Nacional del Cáncer, retrata un escenario marcado por la desconfianza y la influencia digital.PUBLICIDADEn el último año, el 85% de los adultos estadounidenses que usan redes sociales ha compartido información sobre salud —ya sea propia o de carácter general—, mientras que casi el 70% ha participado en comunidades digitales sobre temas sanitarios, según los datos revelados. Las cifras, recogidas por el equipo dirigido por el cardiólogo y científico de datos Rohan Khera de la Facultad de Medicina de Yale, muestran la magnitud de la interacción con contenido de salud en entornos digitales.Los usuarios hispanos y mayores de 65 años son quienes más suelen seguir consejos de salud vistos en plataformas sociales. (Imagen Ilustrativa Infobae)Pese a que el 78% de los usuarios cree que la información sobre salud en redes sociales es falsa o engañosa, más de una quinta parte admite que ha dejado que ese contenido influya en sus propias decisiones médicas. “Los médicos, los líderes de salud pública y las plataformas deben tomarse en serio este entorno informativo”, expresó Khera en declaraciones citadas por CNET. El especialista subrayó la necesidad de “mejorar la calidad de la información sobre salud en los lugares donde la gente ya pasa tiempo”.PUBLICIDADEl estudio identifica patrones claros entre los diferentes sectores de la población. Los usuarios hispanos y los adultos mayores de 65 años conforman los grupos más propensos a tomar decisiones de salud a partir de lo que ven en redes sociales. Además, las personas negras e hispanas muestran menor desconfianza hacia los contenidos médicos en línea que las personas blancas.Por otro lado, quienes cuentan con mayor nivel educativo o perciben ingresos familiares más altos tienden a dudar con mayor frecuencia de la veracidad del contenido sanitario publicado en estas plataformas, sin importar otros factores demográficos.PUBLICIDADEl 85% de los usuarios de redes sociales compartió información sobre salud durante el último año. (Imagen Ilustrativa Infobae)Entre los adultos con enfermedades crónicas, la tendencia es distinta: son menos propensos a compartir información sobre su salud o participar en comunidades en línea que aquellos sin afecciones crónicas. El estudio sugiere que esto podría estar relacionado con el acceso más regular a atención médica especializada, aunque no establece una causalidad directa.El contexto social, marcado por la dificultad para acceder a servicios médicos asequibles y constantes, ha llevado a que el contenido gratuito sobre salud en redes sociales gane terreno como fuente rápida de consulta. Según lo informado por por los autores, este fenómeno responde a una necesidad inmediata de información, aunque la calidad y la veracidad de los datos publicados no siempre esté garantizada.PUBLICIDADEl Dr. Rohan Khera señaló que el estudio no analizó la procedencia ni la calidad de la información consultada por los usuarios, sino el modo en que interactúan con ella. El equipo de investigación advierte que se requieren estudios futuros para identificar si los contenidos que más influyen en las decisiones sanitarias provienen de profesionales de la salud, influencers o sistemas de inteligencia artificial.La desinformación sanitaria afecta a todos los grupos sociales, advierte el informe publicado en JAMA. (Imagen Ilustrativa Infobae)El equipo liderado por Khera destacó que la desinformación sobre salud afecta a todos los grupos demográficos. Ante la imposibilidad de consultar a profesionales, muchas personas se ven obligadas a evaluar y verificar por sí mismas la información que circula en las plataformas digitales.PUBLICIDAD“También necesitamos comprender mejor qué tipos de contenido tienen más probabilidades de influir en las decisiones, qué grupos pueden verse más afectados y cómo las plataformas pueden promover información sanitaria precisa al tiempo que limitan las afirmaciones engañosas”, concluyó el especialista, según recogió CNET.El estudio reconoce que sus resultados pueden estar sujetos a sesgos propios de las encuestas autoinformadas, pero alerta sobre la urgencia de intervenir en el entorno digital para proteger a los usuarios de información errónea y de decisiones de salud potencialmente riesgosas.PUBLICIDAD