RÍO DE JANEIRO. La puesta en escena combinaba el magnetismo del dinero extranjero, el misterio de Medio Oriente y el engaño afectivo a través de la pantalla. Durante más de dos años, un ciudadano argentino montó en Río de Janeiro un complejo entramado: se presentaba ante mujeres como el heredero de una fortuna árabe, un millonario transitorio, pero asfixiado por un supuesto bloqueo de sus bienes en el exterior. El engaño terminó de desmoronarse en pleno barrio de Flamengo, en la zona sur de Río, este martes, cuando dos agentes de la Policía Civil lo emboscaron en la vía pública y lo redujeron antes de que lograra fugarse hacia San Pablo.Detrás del personaje del falso magnate se escondía David Juan Manuel Corbalán, un estafador serial con un prontuario que se remonta a 2015 en varios estados brasileños y que ya registraba antecedentes por el mismo modus operandi en la Argentina, según informó la policía carioca.Su última víctima, una mujer brasileña, sufrió una estafa de un millón de reales -unos 180.000 dólares al tipo de cambio actual- a través de un goteo de 269 transferencias bancarias, entre 2023 y 2024.Eso no fue todo: Corbalán aprovechó el momento de mayor vulnerabilidad de la mujer -cuando se encontraba internada en un hospital para someterse a una cirugía cardíaca- para desvalijar su departamento y robarle joyas, electrónicos y documentos.Ante las evidencias, la policía pidió a la Justicia una autorización para un arresto preventivo, concretado este martes, por los delitos de hurto y estelionato.Detención de un "gigoló" argentino que estafó a una mujer en Río de JaneiroLa investigación, a cargo de la Comisaría 12ª del barrio de Copacabana, reveló el complejo ecosistema digital que Corbalán montó para cazar a sus víctimas. En sus perfiles en redes, el sospechoso se identificaba con una confusa amalgama de identidades: David Juan Manuel Josette Bryan, escrito con caracteres en letras árabes.Para sostener la ilusión de una vida de élite, el sospechoso recurría a la tecnología: compartía videos −algunos de ellos editados con herramientas de inteligencia artificial− de vuelos privados, autos de alta gama, perfumes importados y bebidas destiladas premium, intercalados con postales reales de su vida en Río de Janeiro.Sin embargo, el esquema de seducción también apelaba al poder y al peligro: en otras publicaciones se mostraba portando armas de fuego y vistiendo uniformes de fajina militar.Su actividad en redes como Threads dejaba ver las costuras del engaño. El pasado 12 de junio, en pleno día de los enamorados en Brasil, Corbalán publicó bajo el usuario @brayn3545: “Boa noite mio nome David só estrangeiro moro Brasil procuro relacionamento sério”, en una una mezcla rústica de idiomas destinada a abrir canales de comunicación con nuevas víctimas.“Boa noite princesa” (Buenas noches princesa) y “Uma princesa linda” (Una princesa linda) eran algunas de sus respuestas a los posteos más habituales, con los que buscaba un contacto inicial con las víctimas. El argentino también compartía su número de celular en la misma red.Según informaron fuentes policiales, Corbalán operaba mediante la triangulación de dinero, utilizando las cuentas bancarias de otras exnovias brasileñas para mover los fondos que recaudaba con sus estafas.El arresto del martes abortó sus planes inmediatos: tras ser esposado en el suelo, en la entrada de una estación de subte, los efectivos lo escoltaron a pie hacia un patrullero para que luego quedara detenido, antes de huir a San Pablo.Según confirmaron fuentes judiciales a LA NACION, el caso penal se encuentra actualmente en fase de investigación preliminar, bajo la órbita de la Policía Civil, mientras se terminan de girar las actuaciones formales al ámbito judicial.Por este motivo, Corbalán no fue incluido en las listas de las audiencias de custodia de este miércoles. Las mismas fuentes señalaron que el acusado podría comparecer ante los tribunales locales mañana jueves, oportunidad en la que el juez de Garantías evaluará la continuidad de su prisión preventiva.EstafaBrasilRío de Janeiro