Este proyecto arquitectónico y tecnológico de 400 m² representa una evolución radical dentro de la trayectoria del servicio, el cual fue fundado originalmente por la institución en 1994.
La infraestructura fue dotada con sistemas de gases médicos modernizados, tableros eléctricos con protecciones de última generación, pisos vinílicos con revestimientos antimicrobianos y un avanzado sistema de aire acondicionado con renovación constante de aire fresco y filtración HEPA.
“Esta remodelación integra soluciones técnicas y de seguridad: desde los sistemas de gases y alarmas hasta la filtración HEPA y los accesos diferenciados para áreas de aislamiento. Hemos priorizado la eficiencia operativa y el mantenimiento a largo plazo para asegurar una atención continua las 24 horas”, detalló el ingeniero Daniel Visa, director ejecutivo.
La Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos ahora dispone de siete habitaciones de alta complejidad, dentro de las cuales destacan dos salas de aislamiento crítico diseñadas bajo estrictas normativas internacionales. A nivel de equipamiento y privacidad, las habitaciones cuentan con vidrios polarizados de activación eléctrica y una central de monitoreo continúo conectada al sistema de llamado de enfermería.








