Quienes han pasado una estancia, aunque sea corta, en un hospital saben de primera mano la importancia que tiene el espacio. Paredes blancas y anodinas, la incómoda luz blanca en urgencias y planta; habitaciones compartidas, intimidad limitada... El ambiente puede moldear la experiencia y el Hospital Vall d’Hebron, consciente de ello, ha dado un giro a esa concepción del espacio en un área especialmente delicada: la planta de oncohematología infantil. El centro sanitario ha inaugurado este lunes 2.646 metros cuadrados de colores, juegos, salas, sofás y pufs para crear un ambiente más cercano para esos niños y jóvenes que tienen que ser ingresados: “De momento no podemos cambiar que los niños tengan cáncer, pero sí su percepción de la realidad”, ha afirmado Albert Salazar, gerente del hospital Vall d’Hebron.La planta lleva en funcionamiento desde el septiembre pasado, y ya han sido atendidos 400 niños y adolescentes, y se han realizado 72 trasplantes. El proyecto empezó hace siete años, y hoy se ha inaugurado públicamente. En total, la inversión ha sido de 7′4 millones de euros que han financiado las fundaciones Aladina, Albert Bosch y Small. La nueva área cuenta con 12 habitaciones para niños, ocho para adolescentes, y nueve para trasplante hematopoyético. Además de una terraza, zonas para las familias, espacios de juego para niños y adolescentes separadas, y un espacio de ensayos clínicos de los cuales han participado unas 50 personas que, sin estas instalaciones, “no podrían haber participado”, ha explicado.Con esta planta, el Vall d’Hebron “puede seguir siendo un referente internacional en oncología infantil”, ha afirmado Salazar. Laura Lucaya, de la fundación Small, ha afirmado en nombre de las tres entidades, que querían que “niños y familias tuviesen un espacio que transmitiera esperanza”, y han querido recalcar el cambio en las habitaciones de trasplante, que ahora “son habitaciones amplias”. “Los espacios también curan”, ha finalizado. Salvador Illa, presente en la inauguración, ha subrayado la concepción de los espacios médicos “como una casa”, dando valor a cómo se ha concebido el espacio: pacientes, familias y personal médico han podido hacer aportaciones de ideas para la optimización de los espacios. “Todo esto tiene un impacto en la recuperación de los pacientes”. Illa ha recalcado el valor que tiene la sanidad —“Cuando lo vives lo valoras”, ha comentado entre risas recordando su ingreso en enero—, también de talento, tecnología, tiempo, valores y compromiso: “Lo que tenemos aquí no lo tiene todo el mundo. Vall d’Hebron es orgullo de nuestra sanidad pública”, ha concluido el President. Otras obras en caminoIlla también ha avanzado que a partir de septiembre —aunque ha añadido un “después de verano” para “asegurar los tiempos”— empezaran las obras del que tiene que ser el nuevo edificio de consultas externas del hospital, en los terrenos de la Teixonera. Aunque debía estar listo para este 2026, finalmente será el año que viene cuando el edificio de 10 plantas y de 70 millones de euros abrirá sus puertas para recibir a más de un millón de pacientes al año. Estará situado al otro lado de la Ronda de Dalt, y solo quedaran excluidas las consultas de pediatría. Con esta obra, además de las del Clínic o el Trueta, Illa ha querido profundizar en el “compromiso” del Gobierno con la sanidad como muestra de los “valores que inspira Catalunya”.