La salud de los directores generales ya no es vista como un beneficio laboral, ahora representa un activo estratégico para las empresas. Frente al aumento del estrés, el insomnio y la fatiga cognitiva entre los altos ejecutivos, cada vez más consejos de administración destinan recursos a programas de recuperación para proteger la capacidad de decisión de quienes lideran la organización.La fórmula ha detonado -en los círculos donde se toman las decisiones que mueven economías- un concepto que antes pertenecía exclusivamente a los atletas olímpicos de alto rendimiento: recovery (recuperación).La tendencia no apunta a un descanso pasivo, de tomar un fin de semana libre o de hacer un post de “fuera de la oficina”, se refiere a la capacidad biológica e integral del cuerpo para restaurar sus funciones físicas, mentales y emocionales tras periodos prolongados de alta exigencia.Especialistas consultados por MILENIO señalaron que, en la economía del conocimiento, el recurso más valioso que hoy buscan recuperar los altos directivos no son las horas perdidas por los viajes de trabajo, sino su capacidad física y mental para tomar decisiones."Lo que más vemos en líderes empresariales es inflamación sistémica, fatiga mental y brain fog (neblina mental)", explicó Andrea Márquez-Lomas, jefa de la Unidad de Medicina Regenerativa de SHA México.Desde su consultorio en Costa Mujeres atiende a fundadores y directores generales que presentan "problemas de sueño, ansiedad, fatiga cognitiva y trastornos gastrointestinales, que suelen aparecer de forma simultánea. Es raro encontrar un solo síntoma aislado".Entre quienes han visitado el complejo de bienestar se encuentran la directora general de BIVA, María Ariza; el ejecutivo del sector financiero Mauricio Schwartzmann, y la directora general de la ABM, Regina García Cuéllar; según información compartida a MILENIO por Karen Payan, gerente de Relaciones Públicas y Comunicaciones en SHA México.