�En qu� momento de la historia de la humanidad decidimos que madurar consist�a en disimular cuando la cagamos? Nos pasamos la vida fingiendo que controlamos la situaci�n, que ese mail enviado al destinatario equivocado era una estrategia o que ese caminito de baldosas amarillas que hemos destrozado formaba parte del paisaje. Pero no. La vida es una sucesi�n de meteduras de pata magistrales. De eso, y de c�mo sobrevivir al desastre sin perder la dignidad (o perdi�ndola del todo, que es m�s divertido), va Olivia, la nueva comedia dram�tica de Disney+.Olivia es una producci�n que junta en el mismo plano a tres generaciones de actores -Nancho Novo, Pablo Chiapella y la jovenc�sima Mar�a Schwinning- para demostrar que el drama familiar entra mucho mejor si se sirve con una buena dosis de iron�a y unas cuantas verdades a la cara.Toda buena historia empieza con un detonante, y en Olivia todo arranca con una monumental metedura de pata de Mario, el personaje que interpreta Pablo Chiapella. Un meteor�logo estrella de la televisi�n que mete la pata hasta un punto inimaginable. Una huida hacia delante en toda regla. Pero, �c�mo llevan los actores eso de equivocarse en la vida real?"Bueno, yo soy experto en cagarla. Tengo una buena colecci�n de cagadas a lo largo de mi vida", confiesa Chiapella entre risas, reconociendo que todav�a se sonroja al recordar tierra tr�game hist�ricos. Para �l, la �nica salida cuando se mete la pata es la honestidad: "Intento pedir perd�n si he perjudicado a alguien y, si el error solo me ha afectado a m�, intentar aprender y evitarlo a la siguiente".Una filosof�a que comparte la benjamina del grupo, Mar�a Schwinning, quien asume con naturalidad que errar es de humanos: "Cuando pasan esas cosas, pues tiene que pasar. Somos personas; toca intentar aprender, pedir perd�n si has afectado a otra gente y seguir adelante".La serie narra la historia de Mario Rey (Pablo Chiapella), el hombre del tiempo m�s famoso del pa�s, que tras un giro inesperado en su vida se ve obligado a refugiarse junto a su hija Olivia (Maria Schwinning) en el olivar de su padre Tom�s (Nancho Novo), con el que lleva 30 a�os sin hablarse. Este reencuentro forzoso abrir� viejas heridas, pero tambi�n nuevas oportunidades.Pablo Chiapella, LalaChus y Nancho Novo, en Olivia.DISNEY+La ficci�n, escrita por Max Navarro, Flipy, Miguel Esteban y J.J. Vaquero, es un relato con un punto de realismo y un tono divertido, que reflexiona sobre la fugacidad de lo inmediato y el valor que el tiempo otorga a las personas y a lo esencial. Con el paisaje jienense como tel�n de fondo, Olivia rinde homenaje a la cultura de los olivares y del aceite de oliva, a la vez que aborda temas como el arraigo familiar y la b�squeda de segundas oportunidades.Uno de los mayores atractivos de esta producci�n es ver c�mo colisionan y se compenetran tres formas de entender la interpretaci�n. Para Schwinning, aterrizar en un plat� flanqueada por dos t�tems de la escena nacional ha sido un m�ster acelerado de supervivencia: "Yo soy una principiante en esto, y tener a monstruos de la interpretaci�n que est�n tan confiados en su trabajo y tienen las cosas claras, a m� me da una seguridad y unas ganas tremendas".Sin embargo, escuchen con atenci�n, porque el piropo en este rodaje ha sido de ida y vuelta. Chiapella mira a Nancho Novo con una admiraci�n que traspasa la pantalla: "He aprendido much�simo de su actitud cuando llega a trabajar. Entrega, diversi�n... todo lo juega, no se queja. Es alguien de quien te llevas ese disfrute por el oficio, m�s all� de su extraordinaria t�cnica interpretativa". �Y de la benjamina? "Esa frescura de vivir el momento, de preguntarlo todo y no estar en ese lugar funcionarial de 'esto yo ya lo controlo'".Novo, que gasta esa sorna gallega tan maravillosa, recoge el guante y lo devuelve con clase. De Mar�a envidia -sana, pero envidia al fin y al cabo- un desparpajo que a �l le habr�a gustado tener a su edad. De Chiapella destaca su capacidad para trabajar desde la naturalidad m�s absoluta, siempre con una capa de iron�a por detr�s. Aunque, eso s�, Nancho aprovecha para airear el verdadero drama log�stico de trabajar con un icono de la cultura pop cat�dica:"Yo le dec�a: 'Pablo, vamos a tomarnos una ca�a'. Y me dec�a: 'Nacho, una ca�a es imposible absolutamente'. La paciencia que este hombre tiene con la gente es de admirar. Sabe perfectamente que se debe a ellos y no puede andar con tonter�as, as� que prefiere no salir".Mar�a Schwinning, en Olivia.DISNEY+Resulta sumamente complicado meter en una coctelera el rencor, la nostalgia de lo que no fue, el perd�n familiar y pretender que el espectador se r�a mientras se le encoge el est�mago. "Ese es el gran reto y, a la vez, el gran valor de la serie", defiende Chiapella. "No se olvida de que la vida es eso: re�r, llorar y equivocarse. En mi caso, un d�a sin re�rse es un d�a perdido, e intentar buscar el humor incluso sufriendo es vital".El milagro de que este equilibrio no salte por los aires tiene un nombre propio: Juanma Pach�n. El director ha sabido manejar los hilos para que la comedia sea el veh�culo y no el chiste f�cil, permitiendo que el espectador asimile el drama a trav�s de la sonrisa. "Con una buena batuta como la suya, nos ha resultado f�cil convivir con esas aristas", apunta el elenco.Un ejemplo perfecto de este tono tan particular lo encarna la propia Olivia (Mar�a Schwinning), un personaje contradictorio, envuelto en ropa negra, enfadado con el mundo y con un padre que le ha ca�do del cielo sin pedirlo. Y, sin embargo, en mitad de la tormenta, la serie te regala un momento costumbrista y brillante: cuando su abuelo le pide que le separe las olivas y ella, lejos de limitarse a la tarea, acaba d�ndole una clase magistral sobre el ADN de una aceituna y el de un ser humano."Para m� ha sido un gustazo expandirme hacia esos dos lados y convivir con esas contradicciones", concluye Schwinning. "Le da mucho color y permite que convivan sentimientos muy distintos que, al final, es lo que pasa en cualquier casa".