La lista de compras que distintos empleados de la Vocería Presidencial hicieron a nombre de Manuel Adorni volvió a crecer este miércoles. Gisela Kocsis, quien fue secretaria privada del exvocero y exjefe de Gabinete, declaró como testigo ante el fiscal federal Gerardo Pollicita en la causa que investiga un posible enriquecimiento ilícito y reconoció haber puesto su nombre en al menos tres operaciones distintas.
La primera es la que ya había llegado a la causa a través del teléfono del contratista Matías Tabar: una factura de $8.183.303,25 en la tienda Rosen The Store, especializada en blanquería y ropa de cama de alta gama, cuyo destino final fue la casa que Adorni y su familia tienen en el country Indio Cuá. Kocsis confirmó ese gasto ante el fiscal, pero agregó un dato que hasta ahora no había trascendido: según su relato, quien se presentó en el local a pagar en efectivo no fue ella, sino Bettina Angeletti, la esposa de Adorni.
La secretaria contó que unas semanas después de la operación en Rosen —unos 20 días, según pudo reconstruirse— gestionó otra compra en efectivo, esta vez de almohadas, por unos $400.000. Y fue más atrás en el tiempo: relató que en mayo de 2025 puso su tarjeta para adquirir un lavavajillas y un lavarropas Whirlpool que costaron cerca de $3.100.000, también con destino a Indio Cuá. En los tres casos el mecanismo fue el mismo, dijo: ella pagaba con su plástico y después Adorni le devolvía la plata en mano. Ante los funcionarios judiciales resumió su rol con una frase corta: que se ocupaba de las gestiones personales de su entonces jefe.












