Dirigir una empresa no solo consiste en marcar objetivos, vender más o alcanzar mejores resultados. Detrás de cada decisión hay presión, incertidumbre y una soledad que no siempre se aprecia desde fuera del despacho.Juan Sevillano, cofundador de Co-CEO y directivo con trayectoria en Amazon y Microsoft, conoce bien esa presión y el desgaste emocional que pueden acumular los líderes. En una entrevista con La Vanguardia explica por qué es tan importante saber parar y comparte una lección que aprendió al liderar en grandes multinacionales: trabajar más horas no siempre significa liderar mejor."La silla del CEO es, sin duda, la más solitaria que existe en la empresa"-¿Cuál cree que es la parte más difícil de liderar una empresa?-La soledad. La silla del CEO es, sin duda, la más solitaria que existe en la empresa. Tiene que tomar decisiones que van a agradar a mucha gente y otras que no. Y, además, muchas veces esas decisiones pueden tener impacto en despidos o en el organigrama.-¿Cree que se habla lo suficiente del desgaste emocional del CEO o del directivo?-Todos se preocupan por su bienestar, pero muchos CEOs no visibilizan su estado emocional real. Piensan que están al mando de un barco: hay cien personas a bordo, llega un temporal y, si pone cara de pánico, el pánico de todos se dispara. Entonces no se pueden permitir mostrar sus emociones. Tienen que sonreír y decirle a todo el mundo: “Aquí no pasa nada, tranquilos”. Y, además, adivinar cuándo va a parar el viento y qué rumbo hay que tomar. Al final llega un momento en que esa presión les puede pasar factura.-¿Cómo puede detectar un líder que necesita parar?-Estas personas han demostrado, por su trayectoria, conocimientos, ideas, capacidades e inteligencia emocional, que saben detectar cuándo necesitan algo para reactivarse. Se habla mucho de inteligencia artificial, pero la inteligencia emocional y las habilidades blandas son aún más importantes. Cuando detectan que necesitan ayuda, vacaciones, ideas frescas o alguien que les dé un consejo, no dudan en buscar lo que necesitan.-¿Se puede ser un buen líder sin pagar un precio emocional tan alto?-El precio que se paga es un precio buscado. El que quiere estar en la silla del CEO quiere esa presión. No le asusta y no quieren abandonar ese puesto. Si le preguntas a la mayoría de ellos: “¿Quieres volver a ser un mando intermedio?”, te dirán que no. Dirán: “Dame más presión, dame otra fábrica, dame otros mil empleados”."Amazon va a seguir facturando miles de millones y Microsoft también, hagas ocho horas, 16 o incluso dos"-¿Cómo puede descomprimir un CEO esa presión?-Con deporte, por ejemplo. Hay un caso que a mí me encanta: el expresidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, corría maratones. Estoy convencido de que esos maratones eran una herramienta de descompresión. Además de eso, recomiendo abiertamente la ayuda de un psicólogo y de un mentor. Todos necesitamos a alguien que nos aconseje y que nos escuche activamente.-¿Qué define a un buen líder?-Para mí, uno de los mayores valores de un líder es saber rodearse del equipo y del talento necesario, y reconocer dónde otras personas pueden aportar mucho más que él. Eso se llama delegar. No te vale contratar a los mejores profesionales para cada puesto y llegar a la reunión queriendo decirlo todo tú. Entonces, ¿para qué los has contratado?-¿Qué papel debería tener un líder más allá de conseguir resultados para la empresa?-El líder que, además de conseguir beneficios y resultados, encuentra horas en el día para ayudar a sus empleados, recibe una retribución a cambio que no es monetaria. Es un beneficio intangible. Es como cuando ayudas a una persona invidente a cruzar la calle: probablemente no te necesite, pero tú la ayudas igualmente. Quien se lleva la mejor parte de esa interacción has sido tú.-¿Qué aprendió en su etapa como directivo en Amazon y Microsoft sobre la presión y el cuidado emocional?-Aprendí una cosa muy sencilla: si no trabajas 16 horas, el mundo no se acaba. No eres imprescindible. Necesitas jugar con tus hijos, hacer el deporte que te guste y darte cariño a ti mismo. Si te ven trabajar 16 horas, tus superiores pueden pensar: “¿Por qué no es capaz de hacer su trabajo en las ocho horas que le corresponden?”. Lo que tienes que hacer es cumplir tu labor en las horas que corresponden, dar lo máximo de ti y saber parar. Amazon va a seguir facturando miles de millones y Microsoft también, hagas ocho horas, 16 o incluso dos.Por Anna Rodríguez Hurtado, La Vanguardia.