WASHINGTON (AP) — Turistas de Chattanooga se registran en balnearios en Cancún. Piezas de automóviles canadienses abastecen fábricas en el Centro Norte de Estados Unidos, y viceversa. Quienes disfrutan de la hora feliz levantan copas de tequila y mezcal mexicanos en bares de Seattle.Todo suma. Estados Unidos comercia bienes y servicios por valor de 1,9 billones de dólares al año —5.000 millones de dólares al día— con sus vecinos, Canadá y México. Han desplazado a China como los dos principales socios comerciales de Estados Unidos.Por eso, lo que está en juego es mucho cuando se trata de trastear con las reglas que rigen el comercio entre los tres países. Y después de un año de las caóticas políticas arancelarias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, muchas empresas estadounidenses, canadienses y mexicanas recibirían con agrado el regreso de la estabilidad en toda Norteamérica.
Es poco probable que la obtengan.El pacto comercial regional —el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, o T-MEC— que Trump negoció y del que presumió en su primer mandato llega a su fecha de revisión el miércoles, un proceso que probablemente durará meses, quizá más.
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