La selección de Cabo Verde se ha convertido en la sensación del Mundial y el archipiélago africano tiene a su propio héroe, que se destacó en el arco como uno de los máximos responsables de sorpresivos empates ante campeones del mundo como España y Uruguay: se trata de Josimar José Évora Dias, más conocido como Vozinha. Este veterano futbolista que llegó a Norteamérica sin club, pasó de ser un ignoto jugador a tener millones de seguidores en sus redes sociales en pocos días y ahora su enorme desafío será enfrentar a los jugadores argentinos que intentarán doblegar su valla este viernes en los 16avos de final: el partido se jugará en Miami, desde las 19 (hora argentina).La historia de Vozinha, que estaba a punto de retirarse cuando fue convocado al Mundial, se volvió viral. Lo que pocos saben es que este arquero de 40 años de edad usa botines fabricados por un argentino. Lo mismo cuenta para un defensor del equipo y el cuerpo técnico.Se trata de los botines Senda, fabricados por una empresa de indumentaria deportiva fundada por Santiago Halty hace 16 años en Estados Unidos y que ahora pelea como un David contra Goliat con las grandes marcas de calzado deportivo pero al igual que Vozinha y Cabo Verde, se les anima a todos.Halty dijo en una entrevista con Clarín desde Miami que la selección caboverdiana lo recibió como “una familia” y que compartió estos días la intimidad de la concentración de los africanos en Tampa, a la espera del vibrante duelo con el campeón del mundo.Hijo de argentinos, Halty nació hace 43 años en California, pero luego de que sus padres se separaran creció en Buenos Aires con su mamá hasta que con la crisis del 2001 buscó volver a Estados Unidos para estudiar. Instalado de nuevo a los 18 años en Los Angeles, trabajó como mozo, lavacopas y valet parking hasta que se graduó en la Universidad de California San Diego en Economía y Desarrollo sustentable.Con la idea de “traer a EE.UU. un poco de cómo vivimos la pasión del fútbol en Latinoamérica y en Argentina”, en 2010 fundó Senda Athletics, que fabrica sus productos con certificación sustentable o “Fair Trade”, que verifica las condiciones de los trabajadores y los lugares de producción.Primero apuntó al nicho de botines de futsal, luego pelotas y más tarde a la fabricación de medias antideslizantes con una tecnología especial que se llama “gravity”, que usan varios jugadores en el Mundial, incluso las vistió Giuliano Simeone contra Jordania.Pero este año, a pocas semanas del Mundial, lanzaron los primeros botines sustentables, con dos modelos llamados Mendoza y Rosario, con tecnología similar a la de las grandes marcas.Vozinha, junto con el defensor caboverdiano Kelvin Pires, los usaron en la ronda inicial y también calzarán esos modelos para enfrentar a los argentinos. Pero los visten también los arqueros de Canadá, Maxime Crépeau; el de Túnez, Sabri Hassen y el de Jordania, Yazeed Abdullah, junto al mediocampista jordano Mohammed Aldaooud y el defensor Hussam Dahab de ese país.Los Senda llamaron la atención. “En este Mundial el 80% de los jugadores tienen botines rosas. Sabíamos cuál era la tendencia y que si no eran de ese color íbamos a sobresalir. Nuestro botín blanco, naranja y azul ya era distinto”, afirma Halty, que no puede creer que la apuesta por Vozinha y Cabo Verde haya tenido tanto impacto.“El botín es una elección personal del jugador y una parte importante de su performance. Que Vozinha haya elegido ese botín y que haya jugado así es el sueño de cualquier marca de deportes. Es como una película todo lo que está pasando”, dice Halty.“Vozinha tiene una enorme humildad y conexión con su barrio” e hizo pintar sus botines a mano por un artista de Cabo Verde con el escudo de la federación del país. Y posteó en su Instagram una foto con los botines y su barrio detrás. Esa publicación tiene hoy más de un millón de likes.Halty cuenta que, más allá de que calce a jugadores de otras selecciones, ha logrado una conexión especial con Vozinha y el equipo de Cabo Verde, a quienes ha visitado estos días en su búnker en Tampa. “Me abrió completamente las puertas del equipo, me han hecho sentir parte de la familia: he estado en los almuerzos, comido carne asada con ellos. Es más, el barbero del equipo me cortó el pelo”, cuenta.Y también conoció a la mamá de Vozinha, que finalmente pudo llegar a ver a su hijo a un partido del Mundial, porque no había podido salir de Cabo Verde por un problema de visado. La súbita popularidad del arquero ayudó a facilitar gestiones.“Para mí se chocan dos mundos acá. El mundo de Argentina, que son nuestras raíces, de donde vine y donde aprendí a amar el fútbol, con una selección que me abrazó, que me abrió puertas que en mi vida soñé. Dios quiso que se diera este encuentro”, dice Halty.“Ellos están completamente felices de poder estar en un partido de tal magnitud. Saben que no tienen nada para perder, que tienen todo para ganar. Y ojo que Argentina no se confíe”, advierte Halty. “Tienen que ir con mucho respeto”.“Cabo Verde es un grupo fantástico. Y para mí reflejan los valores de Senda, de trabajo, de humildad, de sacrificio, de creer que cualquier cosa es posible, de que con esfuerzo y compromiso podés hacer cualquier cosa. Y por eso nos sentimos tan representados por ellos”, señala.Más allá de que Halty dice vivir hoy “el libreto de una película”, su entusiasmo no tiene fronteras y apuesta a expandir el mercado hacia el país de sus raíces. “Ojalá que esto nos permita finalmente, después de 16 años, llevar la marca a la Argentina, que es mi gran sueño y el día de mañana tener jugadores de fútbol con nuestros botines en nuestra Selección masculina y femenina”.“¿El partido del viernes? Lo voy a disfrutar un montón. Para mí es un regalo para los amantes del fútbol: que una selección tan pequeña como Cabo Verde clasifique a un Mundial y que tenga la oportunidad de pasar de ronda y jugar contra Argentina, contra Messi, te demuestra que nada es imposible. Gane quien gane, gana el fútbol”.