El 12 de diciembre de 2020, María Ávila y su hermana, Patricia, se encontraban limpiando en la casa de Chris Brown (Tappahannock, Virginia, 37 años) en el barrio de Tarzana (Los Ángeles). La primera, además de trabajar para el cantante como personal de servicio, también era ama de llaves de la propiedad. Aquel día de diciembre, una de las mascotas del artista, un pastor caucásico, estaba en el patio trasero cuando María accedió a él para sacar la basura. El perro la atacó brutalmente, desfigurando su rostro y provocándole unos daños irreparables. Seis años después de aquel suceso por el que denunció a su entonces jefe se ha conocido la sentencia contra Brown.Este martes 30 de junio, un jurado de Los Ángeles declaró al artista culpable después de dos semanas de juicio y lo condenó a pagar 13 millones de dólares a María Ávila por negligencia. Por su parte, Patricia recibirá 885.000 dólares por daños morales; y el esposo de la víctima, 50.000 dólares. Aunque antes del juicio Brown aceptó cierta responsabilidad, cuestionó la gravedad de las lesiones y argumentó que ella tuvo parte de la culpa. Según declaró el artista, había advertido a ambas personalmente de que los perros que había en la propiedad no eran amigables y no debían salir al exterior de la casa a menos que estuvieran acompañadas por el personal de seguridad. Las dos empleadas negaron haber tenido tal conversación con Brown, señalando que las diferencias idiomáticas habrían hecho improbable el diálogo.María, atacada por Hades, un perro de 90 kilos de peso, explicó durante el juicio que este le arrancó “grandes trozos de piel” y le provocó “desfiguración facial permanente, cicatrices, pérdida de visión y daño nervioso”. El cantante también declaró que Hades no era su mascota personal, sino que fue comprado y cuidado por su guardaespaldas para proteger la casa de robos: “Me encuentro con muchos casos de acoso”, declaró ante el jurado. Tal y como señala Variety, Brown huyó de la propiedad tras conocer el suceso. “En lugar de llamar él mismo al 911 o atender a Ávila, huyó de la escena sangrienta y condujo durante horas, dejando esas tareas a sus empleados, alegando que temía que se armara un ‘circo mediático’ si se oía su voz en la llamada o si estaba presente cuando llegara la policía”, recoge el citado medio. La semana pasada, la víctima declaró ante el tribunal en español gracias a un intérprete, y ofreció algunos de los capítulos de este incidente traumático y cómo fue su recuperación. “Contó que los cirujanos le extrajeron piel del abdomen para injertarla en su brazo gravemente herido, lo que provocó un dolor intenso y la imposibilidad de doblar la cintura. Las laceraciones en su rostro requirieron decenas de puntos de sutura. Las restricciones por la pandemia impidieron que su familia la visitara durante los cinco días que estuvo hospitalizada, obligándola a afrontar la terrible experiencia sola”, revela en exclusiva Rolling Stone. “Nunca volveré a ser la misma”, reconoció María en la sala del tribunal de Los Ángeles. Además, reveló que el daño nervioso y la sensibilidad crónica en el lado izquierdo “aún le dificultan dormir y realizar tareas cotidianas básicas”. Añadió que ya no tiene fuerza en los brazos para fregar el suelo o escurrir la fregona, y que el ataque la dejó con miedo a todos los perros. Este último motivo, sumado a sus limitaciones físicas, ha acabado con su carrera como empleada doméstica: la mayoría de sus antiguos clientes tienen perros. También declaró su hija, Yoseline Espinoza, y recordó la llamada de pánico que recibió de su tía: “Estaba muy alterada, diciéndome: ‘Tu madre no puede respirar. Se desmaya constantemente. La ambulancia aún no ha llegado. Chris Brown huyó del lugar’. No creí que fuera a sobrevivir”. Después de producirse el incidente, según la versión del cantante, bajó corriendo las escaleras y encontró a su empleada inmóvil en el suelo: encerró al perro, llamó a su guardia de seguridad para pedir ayuda y se agachó para asegurarse de que María respirara. Reconoció que fue su representante quien le sugirió que abandonase el lugar. “Debido a cómo es mi imagen y que siempre se ha utilizado, no quería una historia engañosa ni un circo mediático a raíz de mi estatus. Es un tema delicado. Por eso me aconsejaron mantenerme al margen”, dijo. Antes del comienzo del juicio, algunos miembros del jurado fueron descartados del proceso de selección tras afirmar que no podían ser imparciales debido a la condena contra Brown por agresión grave a su expareja, Rihanna, en 2009. Pero este no es el único proceso judicial que ha protagonizado en los últimos meses. Está previsto que el próximo mes de octubre comparezca ante un tribunal de Londres por un presunto ataque con una botella contra un productor musical en una discoteca en 2003.