La administración de Donald Trump confirmó que planea construir 17 millas de barreras metálicas dentro de Big Bend National Park, en Texas, para impedir el paso de vehículos todoterreno hacia y desde el río Grande.Según Customs and Border Protection, no se trata de un muro fronterizo tradicional de 30 pies, sino de postes metálicos de unos cuatro pies con una barra transversal continua, diseñados para permitir el paso de fauna y personas a pie.Cómo será la barrera en Big BendEl proyecto aparece después de que la administración Trump abandonara planes previos de levantar un muro en el parque, tras el rechazo de funcionarios locales y residentes del oeste de Texas que advertían sobre el impacto visual y ambiental. Ahora, CBP sostiene que algunas zonas bajas del parque son accesibles para vehículos y requieren medidas de seguridad.Spectrum News informó que CBP aclaró que el contrato no contempla una barrera física de 30 pies en Big Bend National Park, Big Bend Ranch State Park o Black Gap Wildlife Management Area. La agencia indicó que el dinero financiará 17 millas de sistemas de barreras vehiculares, cámaras y aproximadamente 205 millas adicionales de sensores y barreras tipo post-on-rail en áreas estratégicas.The Guardian agregó que el sistema formalmente propuesto dentro del parque sería no continuo y estaría distribuido en cuatro ubicaciones, con barreras de entre cuatro y seis pies de altura. También incluiría caminos, tecnología de detección, postes de servicios, iluminación y cámaras de vigilancia.Por qué genera rechazoEl principal punto de conflicto es el impacto ambiental y patrimonial. The Guardian informó que el Departamento de Seguridad Nacional publicó una exención que permite acelerar la construcción al dejar de aplicar normas como la National Environmental Policy Act, la Endangered Species Act y la Clean Water Act, entre otras protecciones.El parque abarca unas 800.000 acres de desierto chihuahuense, la cordillera Chisos y el corredor del río Grande, y recibe alrededor de medio millón de visitantes al año para hacer senderismo, acampar, observar estrellas y navegar el río. Para críticos del proyecto, esa condición convierte la obra en una intervención especialmente sensible.Exsuperintendentes de Big Bend también pidieron rechazar la exención. En una carta, advirtieron que barreras, caminos y otra infraestructura dentro del parque provocarían daños innecesarios en una zona que, según ellos, tiene niveles bajos de actividad ilegal por su aislamiento, terreno escarpado y barreras naturales.CBP afirma que seguirá coordinando con el National Park Service, Texas Parks and Wildlife y otras agencias. Pero la disputa ya está abierta: para el gobierno federal, se trata de seguridad fronteriza; para opositores locales y ambientales, es una obra innecesaria que puede alterar de forma permanente uno de los paisajes más emblemáticos de Texas.