El paisaje montañoso y desértico del parque nacional Big Bend, en el oeste de Texas, seguirá libre de los muros de acero que ya forman parte de la frontera sur de Estados Unidos con México. El gobierno federal canceló los planes para levantarlos en el parque, luego de que, por primera vez, republicanos y demócratas coincidieran en rechazarlos.El Big Bend, según informa el Servicio de Parques Nacionales (NPS, por sus siglas en inglés) es uno de los parques más grandes y menos visitados del país. Cubre unos 801.000 acres (324.000 hectáreas), en un entorno de montañas, desiertos y ríos.Los visitantes llegan hasta allí para practicar senderismo a lo largo del río Grande o apreciar el paisaje desde el coche, ya que se puede recorrerlo por extensas carreteras pavimentadas. También es un buen lugar para la observación de aves, excursiones en bicicleta y paseos en el río.La decisión federal ha sido una victoria inesperada para residentes locales, ambientalistas, empresarios turísticos y autoridades republicanas y demócratas que coincidieron en rechazar una obra considerada innecesaria y perjudicial, afirma un artículo en The Texas Tribune.Polémica y victoriaEl comisionado de la Patrulla de Aduanas y Fronteras (CBP, por sus siglas en inglés) Rodney Scott, aseguró que ya no existen planes para levantar barreras físicas dentro del parque Big Bend. En su lugar, priorizarán sistemas de vigilancia tecnológica y monitoreo digital para reforzar la seguridad.La polémica comenzó a intensificarse en febrero, cuando el gobierno federal autorizó la exención de más de dos docenas de leyes ambientales para acelerar la construcción de aproximadamente 150 millas de barrera fronteriza. El proyecto incluía segmentos del parque nacional y del parque estatal vecino, dos áreas reconocidas por su biodiversidad, su valor turístico y sus paisajes desérticos a orillas del río Grande.La zona del Big Bend registra algunos de los niveles más bajos de cruces irregulares de toda la frontera entre Estados Unidos y México. Pero la administración Trump quiere extender la construcción del muro, algo que, pronto, desató la resistencia de rancheros, operadores turísticos, conservacionistas y líderes políticos.Entre los principales factores que frenaron el proyecto figuran: La oposición bipartidista.El impacto ambiental sobre ecosistemas protegidos.El temor a daños en el turismo regional.Posibles demandas judiciales contra el gobierno federal.La baja incidencia migratoria en el parque.Uno de los argumentos que más pesó fue que el parque es un corredor natural para varias especies, como osos negros, murciélagos y otros animales del desierto de Chihuahua. También la alteración del paisaje nocturno, reconocido internacionalmente como uno de los mejores destinos de observación astronómica.La discusión sobre el Big Bend puso de manifiesto una tensión más amplia dentro de la política migratoria. Mientras sectores conservadores exigen reforzar el control fronterizo, incluso en áreas remotas, otros grupos cuestionan la eficacia y el costo ambiental de extender barreras en regiones donde el flujo migratorio es bajo.A pesar de la cancelación anunciada por la CBP, la incertidumbre no ha desaparecido. El Houston Chronicle informa que, durante las últimas semanas, habitantes de la región denunciaron movimientos de maquinaria, trabajos de ampliación de caminos y actividades de inspección cerca de la frontera.