Jordi CanyissàBarcelona 01/07/2026 06:10 Actualizado a 01/07/2026 09:13 Jeanne y François pertenecen a dos mundos muy distintos, pero se han encontrado en un calabozo, en la comisaría de un París ocupado por los alemanes en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial. Ella ha sido arrestada tras la denuncia de una carta anónima; el caso no habría tenido más importancia si no fuera porque en casa de la joven han encontrado armas y propaganda comunista. Tras su aparente candidez, la chica ha resultado ser una militante comprometida.François, en cambio, es un ladronzuelo de poca monta, un joven cínico y atractivo al que han pillado con las manos en la masa. Esa improbable pareja que en otras condiciones ni se habrían dirigido la palabra, une aquí sus esfuerzos para escapar y, a partir de ese momento, sus destinos quedarán irremediablemente unidos.Una de las primeras páginas de ‘El vuelo del cuervo’, de GibratNorma EditorialJean-Pierre Gibrat propone en El vuelo del cuervo (Norma Editorial, con traducción de Albert Agut) una historia de amor y de resistencia, una aventura dibujada con un estilo realista, fotográfico, límpido y elegante, realzado por unos espléndidos colores a la acuarela.El retrato de ese París de los años 40 es de una belleza fuera de lo común. Frente a la gravedad del asunto (delaciones, persecuciones, guerra y resistencia) Gibrat se inclina por una visión luminosa, seductora y atractiva de la capital francesa. Lejos de retratar unas calles grises y tristes, Gibrat, apoyado por sus extraordinarias dotes de dibujante, opta por delinear un escenario que, incluso en los momentos más negros, deslumbra por su belleza. Y es que París siempre será París, parece decirnos.Los tejados de París en una escena de ‘El vuelo del cuervo’ Norma EditorialLa aventura de estos dos jóvenes se convierte en la excusa perfecta para el retrato de algunos lugares icónicos: los tejados, con sus características buhardillas y François huyendo como un Arsène Lupin de pacotilla, el río Sena y sus puentes, vistas lejanas de Notre-Dame o la Torre Eiffel. Incluso contemplamos el paisaje de campo al ritmo que una barcaza avanza entre las esclusas en otro tramo del álbum.Pero más allá de este escenario de postal, Gibrat sabe manejar bien el encanto de esos dos personajes movidos por unos ideales en apariencia antitéticos (el individualismo de él frente al comunismo de ella) pero que quizás no estén tan alejados.La recreación detallista de París en ‘El vuelo del cuervo’Norma EditorialIcónicoLa pareja protagonista huye por los tejados parisinos en un escenario de postalEl vuelo del cuervo destaca por el cuidado dibujo de los escenarios, por su indumentaria y por la expresividad de los personajes, especialmente la de Jeanne, que ni en el calabozo ni cuando huye de la policía por los tejados pierde su compostura chic. El porte de Jeanne es la sublimación del ideal de moda parisina, con clase y elegancia. Con charme. Morena, guapa, de grandes ojos azules, y vestida con falda corta, calcetines blancos y una boina roja muy francesa cuyo llamativo color rojo puede interpretarse como un guiño a su militancia comunista.La aventura, sin ser absolutamente sorprendente, resulta muy amena y sustentada por una intriga que hace de esta edición integral en un volumen un cómic muy agradable de leer. Y todo rubricado con un dibujo para enmarcar. En el terreno gráfico, Gibrat vuela muy alto.Lee tambiénPortada de la edición integral de ‘El vuelo del cuervo’, de GibratNorma EditorialEl apunteLa prórroga de ‘La prórroga’El vuelo del cuervo cuenta la historia de Jeanne, hermana de Cécile, que fue la protagonista de La prórroga. Las dos obras se pueden leer independientemente pero comparten un mismo universo. Quien desee leer más álbumes de Gibrat podrá sumergirse también en la historia de Mattéo, un relato ambientado durante la Primera Guerra Mundial protagonizado por el hijo de un refugiado anarquista español que, al estallar la Primera Guerra Mundial, decide quedarse en Francia.Licenciado en Derecho y en Periodismo. Crítico de cómics en el suplemento literario Cultura/s de La Vanguardia. Ha escrito varios ensayos sobre historieta
Resistencia con ‘charme’ en el París ocupado de 1944
Crítica de cómic - Jean-Pierre Gibrat firma en ‘El vuelo del cuervo’ una luminosa historia de amor y espionaje que destaca por la elegancia de su dibujo











