¿Y si sí? Es la frase que recorre estos días México. Empezó en el boca oreja, casi como un susurro, sin querer demasiado la voz, y ahora se oye en todas las esquinas, sin complejos. El fenómeno es imparable en todo el país. Hasta la grada del Azteca lo gritó a pleno pulmón. Es un canto a la esperanza, un reflejo de la ilusión que se vive en el coanfitrión. Y más después de que 40 años después ganase un partido de eliminatorias en un Mundial.México ya está en octavos de final. Se metió en el quinto partido. Por eso el pensar que todo es posible no es un sueño. No es un brindis al sol ni una apuesta de barra de cantina. México va muy en serio. Viendo la primera parte del combinado de Javier Aguirre está permitido ser ambicioso, se lo ha ganado a pulso.Desde el Mundial de 1986Los mexicanos se gustan, se divierten y se crecen para ganar su primer partido de eliminatorias de un Mundial después de 40 años ¿Y por qué no? Responde desde el campo Gilberto Mora, que ni siquiera había nacido cuando Messi y Cristiano Ronaldo debutaron en un Mundial. Ahí está el adolescente, titular en una eliminatoria del Mundial, y dominando a un tal Moisés Caicedo, que costó 100 millones al Chelsea y que el verano pasado ganó el Mundial de Clubs. El chaval de 17 años, al que solo supera en precocidad Pelé, leyó el partido como si se tratase de un libro del instituto.Una hora más tarde empezó el duelo por las condiciones meteorológicas pero el que salió en tromba fue México, que apenas no le dejó decir ni mú a Ecuador. Morita, Romo y Raúl se quedaron cerca del 1-0. Con movilidad, con carácter y con calidad, el Tri se multiplicaba. Donde no estaba Mora, aparecían Romo, Lira o Alvarado, falso extremo que con inteligencia.Ecuador era una roca y no le llegó a México a una piedrecita en el zapato. Aunque la historia hubiera sido distinta si el disparo de Yeboah, que rozó el Tala Rangel, no hubiese dado en el poste.A Sudáfrica, República Checa y EcuadorEl naturalizado Quiñones iguala a Luis Hernández como los dos únicos jugadores en marcar en tres partidos en una ediciónPero si algo tiene México es dos matadores, como si Hugo Sánchez hubiese jugado con Luis Hernández. O como si Jorgetti hubiera coincidido con el Chicharito. Quiñones y Raúl Jiménez son dos delanteros totalmente inspirados de cara a puerta.El colombiano naturalizado ya abrió el marcador en el partido inaugural con su potencia de zancada y gran disparo. Lo repitió en cuanto Alvarado se vino al centro para asistirle por arriba para sorprender a la defensa adelantada de Ecuador. Quiñones arrancó en campo propio, recortó a Pachó y cargó su pierna derecha. El trallazo supero a Galíndez.Quiñones igualaba al Matador Hernández, aquel jugador con la melena de Caniggia que marcó en tres partidos del Mundial de 1998.El gol hizo daño a Ecuador y dio todavía más confianza a México, que peleaba todas las pelotas hasta forzar los errores del rival. Un mal despeje de Ordoñez le cayó a Raúl, que abrió la pelota a la izquierda. Allí parecía que Quiñones podía optar por otro chut pero por también vio que Raúl había quedado libre. Se la devolvió y el nueve, con gran visión, la colocó en la escuadra. Con esa 47.ª diana adelantaba a Borgetti y se quedaba a cinco del Chicharito.Hacía dos años que Ecuador no recibía dos tantos en contra. Desquiciado Hincapié se fue a la ducha por taparse la boca en un rifirrafe con Santi Giménez. México se gusta mucho, se divierte cada vez más y se crece hasta límites insospechados. Ahora el quinto ya está aquí después de cuatro victorias y cuatro partidos con la portería a cero. Y lo que es mejor para los intereses de los mexicanos es que ese duelo de los octavos de final volverá a ser en Azteca, donde en diez partidos mundialistas nunca ha perdido. Hay motivos para creer de verdad para un fabuloso México.Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour