El protector solar cumple dos funciones importantes. Se utiliza principalmente por sus beneficios de protección frente a los rayos UVB, ya que bloquea los rayos que provocan quemaduras solares y son uno de los principales factores que contribuyen al desarrollo del cáncer de piel. Pero también bloquea la radiación UVA, filtrando los rayos que provocan los signos de envejecimiento.
La vitamina C no hace ninguna de estas dos cosas, afirma Rosalind Simpson, profesora de dermatología en la Universidad de Nottingham. No obstante, se cree que ayuda a prevenir el daño solar de otra manera.
“Los antioxidantes, como la vitamina C, se han convertido en un tema de gran actualidad”, afirma Simpson. “La gente está muy interesada en saber si pueden mejorar el aspecto de la piel neutralizando los radicales libres generados por la exposición a los rayos UV y la contaminación. Esos radicales libres contribuyen a la degradación del colágeno y a la pérdida de firmeza de la piel”.
Mientras que el protector solar actúa como una especie de filtro contra los rayos UV, se cree que los antioxidantes proporcionan una línea de defensa adicional. La exposición a los rayos UVA genera radicales libres inestables en la piel, que pueden dañar las células al alterar sus estructuras, y se cree que la vitamina C impide que esto ocurra.









