OpiniónSu tarea era construir y narrar la visión de lo que él soñaba que debía ser Colombia, haciendo de la pobreza y la desigualdad parte de su discurso.ESCRITOR, COLUMNISTA Y PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD EAFIT30.06.2026 22:01 Actualizado: 30.06.2026 22:01 No muy tarde en su gobierno, cuando ya era claro que Petro no estaba muy conectado con la gestión del día a día de su gabinete, el Presidente sentenció la situación con una frase: “Gobernar no es administrar”. Bajo este argumento quería decir que su tarea no era hacerles seguimiento a las obras y a la gestión pública que materializaban los mensajes contenidos en sus discursos. Era responsabilidad de ministros y funcionarios interpretar sus discursos y convertirlos en una realidad tangible.Para Petro, gobernar no era administrar; para él, gobernar era otra cosa: predicar. Como el sumo sacerdote de un templo llamado gobierno, su tarea era construir y narrar la visión de lo que él soñaba que debía ser Colombia y, de paso, de cómo debían ser los colombianos. Sus visiones de predicador constantemente chocaban con la realidad y con el interés nacional. El puente elevado de Buenaventura a Barranquilla, por mejores funcionarios intérpretes y ejecutores que tuviera, nunca se hubiera podido construir. Que la economía decreciera no era buena idea para tantos pobres que padecían la falta de ingresos. E, incluso, obras factibles como el acueducto de Urabá no se ejecutaron por la distancia que existía entre el predicador y el administrador.Podría uno responsabilizar a Petro de haber sido un pésimo presidente por su incapacidad de liderar un gobierno para ejecutar obras y diseñar políticas públicas que tuvieran efectos en la realidad inmediata de los colombianos. De hecho, muy seguramente la falta de resultados afectó su popularidad. No obstante, pese a la falta de ellos, Petro no fue un presidente particularmente impopular. Su tasa de favorabilidad al final de su mandato está por encima del 40 %, mucho más alta que las de Santos y Duque, sus predecesores. Por algo, a diferencia de ellos, estuvo en condiciones de elegir un candidato sucesor de sus políticas con altas posibilidades de ganar las elecciones presidenciales: ¡perdió por menos de un punto de diferencia!Para Petro, gobernar no era administrar; para él, gobernar era otra cosa: predicar. Y en cierto sentido, le funcionó.No nos equivoquemos. Los mensajes del predicador tuvieron un efecto político real en la política. No fueron sermones ni discursos que surgieron de la nada. En 2021 ocurrió un estallido social que dejó dos lecciones. La primera, que muchos colombianos estaban al borde del desespero por la pobreza y las restricciones de la pandemia. Y la segunda, de mucho más calado en el largo plazo, que advertía que para los colombianos la desigualdad se convertía en una de las emociones más trascendentales en las futuras elecciones.Pobreza y desigualdad no son lo mismo. Pobreza es la carencia de ciertos bienes materiales y servicios esenciales. Desigualdad responde a la indignación moral que produce que unos sectores restringidos de la sociedad dispongan en exceso de bienes materiales y servicios, mientras que amplios sectores estén excluidos de ellos. Petro hizo de la pobreza y la desigualdad parte del discurso y del sentimiento de injusticia del grueso de los colombianos que se sienten pobres y que sienten que unos pocos privilegiados disfrutan de lo que los demás no pueden siquiera soñar a acceder.Tan efectivo fue el discurso del presidente predicador que un portal como La Silla Vacía con datos de elecciones y los censos del Dane ya habla de que el voto en Colombia deja de definirse por la geografía y comienza a definirse más por las clases sociales. La prédica de Petro les llegó a las clases desfavorecidas que aspiran a una reivindicación, así sea simbólica. Es más, de acuerdo con La Silla Vacía, De la Espriella ganó porque pudo conservar los votos de la derecha popular del país.El mensaje para De la Espriella es que si quiere manejar el país nacional, aquel que va más allá del país político, necesita un discurso y una gestión que incluyan los estratos 1 y 2 que votaron por Cepeda. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.