Con apenas 20 años, Dalia Estefanía Bucaram Pazmiño se abre paso en el Miss Universo Ecuador 2026 como representante de Guayaquil, con una propuesta que, según asegura, va más allá de la competencia y la búsqueda de una corona. Para ella, este proceso representa una plataforma para compartir un mensaje de esperanza, resiliencia y servicio.Nacida en Guayaquil el 26 de junio de 2005, Dalia actualmente cursa el primer semestre de Psicología en la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), carrera a la que llegó luego de iniciar estudios en Gestión de Medios. Según explica, su interés cambió al descubrir una profunda pasión por comprender la mente humana.“Me apasiona entender el cerebro humano para poder ayudar también con estudios y con bases profesionales”, expresó.PublicidadSu formación académica está estrechamente conectada con el proyecto social que impulsa dentro del certamen. Su iniciativa, llamada Vita Nova (expresión en latín que significa vida nueva), busca gestionar la creación de un centro de asistencia psicológica profesional enfocado en el uso de métodos de mapeo cerebral para identificar alteraciones neurológicas relacionadas con la depresión. Además, el proyecto contempla apoyo para personas que hayan sufrido afectaciones neurológicas tras tratamientos psiquiátricos, así como acciones preventivas orientadas a niños víctimas de abuso para reducir riesgos de depresión en la adultez.Dalia asegura que la inspiración detrás de esta propuesta nace directamente de su experiencia personal. “La idea nace de mi testimonio, nace de esa necesidad de compartir un mensaje y de hacer de mi testimonio luz para aquellos que hoy viven en la oscuridad”, afirmó.Su decisión de participar en Miss Universo Ecuador también está ligada a esa visión. Más que un objetivo personal, sostiene que su presencia en el certamen responde al deseo de dar un nuevo significado al concepto de reinado.PublicidadPublicidad“Quiero darle un significado diferente a la palabra reinado, tengo un mensaje que entregar”, señaló.También explicó que su meta no está centrada únicamente en ganar la competencia, sino en lo que representa la plataforma para quienes atraviesan momentos difíciles.Para Dalia, la principal responsabilidad de una reina de belleza no está únicamente en la imagen, sino en el impacto de su voz y su mensaje. “Lo más importante en una reina de belleza es que tenga buen corazón y por ende, pueda dar un mensaje responsable y un mensaje humano”, sostuvo.Añade que toda figura con influencia tiene la responsabilidad de actuar desde el amor y promover mensajes que contribuyan a construir una sociedad más empática y consciente.La candidata también habló sobre el desafío que ha significado exponerse públicamente, especialmente por venir de una familia mediática. Sin embargo, asegura que el propósito detrás de su participación ha sido más fuerte que cualquier temor. “Sabía que tenía una fortaleza que iba más allá de cualquier comentario que alguien me pueda llegar a hacer y era la fortaleza de saber que tengo un propósito aquí”.Además de su faceta académica y social, mantiene una rutina enfocada en el bienestar físico. Lleva más de cinco años entrenando en gimnasio y, a lo largo de su vida, ha practicado múltiples disciplinas. Entre ellas figuran ballet, fútbol, tap dance, flamenco, vóley, karate, canto y pintura. Publicidad“He hecho de todo. Soy un poquito todóloga en ese sentido y eso me ayuda también a desenvolverme mejor porque lo que se aprende nunca se olvida”, comentó.En el ámbito social, ha estado vinculada desde pequeña a labores de servicio. Desde 2023 participa activamente con el grupo misionero Seguidores de Jesús, con quienes visita la Fundación Kairos.Fuera de sus actividades académicas y sociales, también comparte proyectos con su hermana Nuni, entre ellos el pódcast Sin caption, disponible en YouTube y Spotify.Dalia domina español e inglés en nivel alto y, aunque actualmente no trabaja, dedica gran parte de su tiempo a su preparación dentro del certamen.Entre sus lugares favoritos del país menciona Guayaquil; Manta, por sus playas y gastronomía; y Quito, por los recuerdos familiares que guarda allí. En cuanto a gastronomía, sus platos favoritos son el bolón mixto con extraqueso (especialmente el preparado por su madre), el tigrillo manaba y el bollo de playa que suele comer en Chipipe.Cuando habla de referentes personales, menciona con admiración a su abuela, María Rosita, a quien considera un ejemplo de fortaleza y resiliencia. “Es una mujer muy fuerte. Siempre tiene una sonrisa a pesar de cualquier circunstancia”.Dalia se define con tres palabras: resiliencia, alma y fe. Explica que la resiliencia le ha permitido convertir las adversidades en fortalezas; el alma es, para ella, la esencia que da valor a todo; y la fe, el pilar que la sostiene.Sobre lo que le gustaría mostrar del Ecuador al mundo, asegura que desea proyectar la esencia de un país cálido, fuerte y profundamente familiar. “Somos un país cálido, un país que es hogar, un país que a donde sea que te vayas, siempre lo vas a extrañar. Un país que es fuerza, amor y familia, pero sobre todo, un país para el que no existen los imposibles”.La candidata reiteró que su participación está impulsada por la gratitud hacia quienes han creído en ella y por el compromiso de aprovechar cada espacio para transmitir su propósito. “Voy a usar cada plataforma en la cual tenga la oportunidad de estar o de hablar para dar un mensaje con amor y con responsabilidad”. (E)