La Pen�ltima
Casos como el de Errej�n vienen a contarnos que un poco de introspecci�n emocional no vendr�a mal a algunos hombres afectivamente poco instruidos��igo Errej�n en los juzgados de Madrid.Actualizado Martes,
junio
21:34Atrapado en una carretera perdida, ��igo Errej�n se vio obligado a retirarse cuando, tras muchos rumores —ese "todos lo sab�an" que circulaba— y con las redes on fire tras una denuncia an�nima, se activ� el dispositivo para su desalojo pol�tico. �l present� la dimisi�n, asumiendo algunas cosas que, seg�n sus explicaciones de tintes shakespearianos, surg�an de la contradicci�n entre la persona y el personaje. Subrayemos esa divergencia expiatoria con rotulador. Al poco tiempo, la actriz Elisa Moulia� le denunci� por supuestas agresiones: forcejeos y actitudes que suger�an violencia sexual. �l neg� los hechos. Ah� seguimos dos a�os despu�s.No podemos salvar o condenar apuntando nuestro pulgar hacia una direcci�n, pero s� sabemos leer entre l�neas. Ese "todos lo sab�an" que despedaza cualquier rumorolog�a y normaliza lo que encontramos en algunos cuartos oscuros de la psique masculina, enmohecidos. Y la divergencia apuntada m�s arriba, la contradicci�n entre persona y personaje, que se sostiene mediante la disociaci�n, enmascarando as� la vulnerabilidad a trav�s de relaciones superficiales y el consumo funcional de cuerpos.Dejemos de fabular, porque no todos estos comportamientos obedecen a un impulso natural. M�s all� de las parafilias sexuales —que son otro campo de batalla, consentimientos mediante—, muchos no responden a un extra hormonal fabricado en las g�nadas, sino que permanecen escondidos en ese cuarto oscuro, lleno de frustraciones y complejos, porque da miedo mirar al �ngulo ciego de la psicopat�a. Y si a�adimos una dosis de poder y nocturnidad, estamos dando de comer a un gremlin a partir de la medianoche. No se r�an, es el signo de los tiempos narcisos.Casos como el de Errej�n vienen a contarnos que un poco de introspecci�n emocional no vendr�a mal a algunos hombres afectivamente poco instruidos. La psicoanalista Lola L�pez Mond�jar alerta en Invulnerables e invertebrados (Anagrama, 2022) sobre estos modelos despiadados que usan mecanismos de negaci�n para poder cruzar l�mites a su antojo, anulando la fragilidad propia y ajena, necesaria para construir un canal emp�tico con el resto de seres humanos.Recomiendo revisar una pel�cula como Carretera perdida en la que David Lynch propone una narraci�n simb�lica sobre ese desdoblamiento que esgrim�a Errej�n, haciendo spoiler de su propia historia: el de un ser fragmentado que huye hacia adelante, incapaz de abrir la puerta del cuarto oscuro ya en llamas, y el resultado, por desgracia, no puede ser m�s esquizofr�nico.






