La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha deslizado la posibilidad de que la Auditoría Superior de la Federación revise las declaraciones patrimoniales de María Eugenia Maru Campos, gobernadora del Estado de Chihuahua y una figura ascendente dentro de la oposición del Partido Acción Nacional (PAN). Durante su conferencia de prensa diaria de este martes, la mandataria, tras una pregunta sobre una publicación sobre un posible conflicto de interés de Campos en relación a una empresa inmobiliaria, comentó que “vale la pena investigar si esto fue declarado en sus declaraciones patrimoniales o si hay conflicto de interés por alguna acción que se haya realizado por el Gobierno”. Campos mantuvo hace un mes un pulso con la Administración central y el partido Morena debido al papel que desempeñaron agentes estadounidenses de la CIA en un operativo contra un narcolaboratorio, un conflicto que impulsó su relevancia pública. A finales de abril, la muerte de dos agentes de la CIA en un accidente de tráfico a la vuelta de desmantelar un laboratorio de drogas al sur de Chihuahua llevó a que el oficialismo lanzara sus dardos sobre Campos, acusándola de permitir la participación de personal de la agencia estadounidense en operaciones de campo, un hecho que vulnera la Ley de Seguridad Nacional. Desde Morena se acusó a Campos de entreguismo y hasta se hizo una solicitud de juicio político por 11 diputados locales, que no llegó a prosperar ya que estos no cumplieron los plazos legales del Congreso. Para Acción Nacional, que ya llevaba dos relanzamientos fallidos y con su capacidad de arrastre en coma, las críticas a la figura de Campos se convirtieron en un salvavidas político. Contaron con la ayuda del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que cuando solicitó al Gobierno de la presidenta Sheinbaum la detención, con fines de extradición, del gobernador oficialista de Sinaloa, Rubén Rocha, y parte de su equipo por presuntos vínculos con el narcotráfico, les dio una narrativa en torno a la que organizare: el gobierno panista de Chihuahua combate al crimen organizado mientras la Administración central de Morena está en la cama con los cárteles. Hace una semana, tras diez jornadas de silencio, Campos reapareció en un vídeo que justo abona en esta idea. En el metraje acusa a Sheinbaum de poner en riesgo la soberanía nacional al proteger a Rocha Moya y el resto de políticos acusados por parte de Estados Unidos. Este sábado, justo cuando estaban a punto de cumplirse dos meses de estas acusaciones, el diario estadounidense The New York Times publicóque, al menos diez políticos de Morena, contando con gobernadores y legisladores, se habrían convertido en informantes de Estados Unidos contra otros miembros del partido en el poder. Esta información fue contestada por presidencia y las gubernaturas de Sonora y Tamaulipas, que acusaron al periódico de mentir. La Auditoría Superior de la Federación, el órgano encargado de fiscalizar las cuentas públicas, tiene desde marzo como cabeza a un perfil afín a Sheinbaum. Cerrado el paso a la reelección de David Colmenares, acusado haber dirigido la institución a contentillo de las instituciones que debía auditar, el nuevo auditor jefe es Aureliano Hernández Palacios Cardel. Aunque no hay mucha información pública sobre su trayectoria, su padre, Fernando Aureliano Hernández Palacios, es colaborador cercano de Sheinbaum desde sus tiempos a cargo de la alcaldía de Tlalpan, desde donde la presidenta relanzó su carrera política tras replegarse casi una década en la academia.