Cada cuatro años hay una oportunidad de brillar para todos los futbolistas en la competición más importante: la Copa del Mundo. Las estrellas tratan de llevar a las selecciones grandes a la gloria y otros jugadores empiezan a abrirse camino con grandes actuaciones —fue el caso de James Rodríguez con Colombia en 2014, Mbappé con Francia en 2018 o Amrabat con Marruecos en 2022—. Pero en esta edición de Estados Unidos, México y Canadá, más que un nombre a destacar, aparece una posición, la de los porteros. Porteros desconocidos, guardametas de selecciones más pequeñas. Primero fue Vozinha, después Eloy Room y, ahora, Orlando Gill, el héroe de Paraguay ante Alemania.El Mundial no solo deja grandes actuaciones, también deja grandes historias. Y este 2026, parece que los astros se han alineado para sacar a la luz las historias de los porteros. La primera fue la de Vozinha, el guardameta de Cabo Verde. El veterano guardameta de 40 años fue el héroe y MVP del partido de su selección ante España, donde dejó la portería a cero ante una de las mayores aspirantes al título. El impacto fue tal que el mundo de las redes se revolucionó y apenas unos días pasó de 45.000 seguidores a más de 17 millones. Una vez lograda la hazaña, EE UU contactó con el portero para que su madre obtuviera un visado para verle jugar contra Uruguay. Lo consiguió.Después, en el último partido de grupos ante Arabia Saudí, terminó con una nueva portería a cero y Cabo Verde consiguió la clasificación a los dieciseisavos de final. Allí deberá obrar un nuevo milagro. Enfrente tendrá a la vigente campeona, Argentina. “Todavía estoy tratando de creer todo lo que pasó. Ver a millones de personas de todo el mundo viniendo aquí fue algo que me pilló desprevenido. Me tomará tiempo procesar todo esto y darme cuenta de la magnitud de lo que está pasando. Desde Cabo Verde para el mundo, con toda humildad y un corazón lleno de gratitud”, expresó el meta tras conseguir la clasificación en sus redes sociales.La repercusión de Vozinha emigró entonces a la de otro portero: Eloy Room, el guardameta de Curazao. Después de sufrir una goleada de Alemania en el primer encuentro, Curazao se veía las caras con Ecuador, selección que estaba llamada a ser una de las revelaciones del Mundial y que terminaría remontando a la selección teutona en el tercer partido de grupos. Room se convirtió en el héroe de Curazao aquel día. Terminó con la portería a cero y realizó el mayor número de paradas en un solo partido en la historia de los mundiales, con 15. La humilde Curazao terminaría eliminada, pero el nombre de Eloy Room, el guardameta que detuvo a Ecuador, quedará para la historia.Cuando parecía que no habría un nuevo portero revelación apareció Orlando Gill, el portero de Paraguay. Gill pareció este lunes un guardameta experimental que se había enfrentado a esa situación antes con frecuencia, como el que se levanta, se lava la cara y comienza su rutina. Pero la realidad es totalmente distinta. El actual portero del San Lorenzo argentino apenas ha disputado 73 partidos a nivel de clubes desde 2019, cuando comenzó su carrera profesional en su país. Con Paraguay ha estado bajo los palos en 10 ocasiones —incluidos estos cuatro partidos del Mundial— e hizo la vida imposible a una Alemania impotente que se estrelló hasta seis veces con grandes intervenciones del guardameta durante los 120 minutos que duró el encuentro. Luego llegó la tanda de penaltis donde Gill, con sus casi dos metros de estatura, pareció un gato jugando con una bola de lana en lugar de un armario empotrado casi inmóvil. Palmadas constantes, brazos abiertos para intimidar al rival y provocar un efecto de que la portería se hacía más pequeña. Cayó Havertz. Luego fue Woltemade el que quedó hipnotizado con un movimiento de rodillas y caderas.“Esto es lo más importante de mi carrera, la verdad. Ahora mismo en mi cabeza están pasando muchas cosas, me tengo que parar en frío a pensar bien lo que hemos conseguido. Gracias a Dios la suerte estaba de nuestro lado”, explicó el guardameta en la zona mixta tras lograr la histórica clasificación de Paraguay.Detrás de su éxito y de llevar a Paraguay de vuelta a unos octavos de final tras tres ediciones sin participar, está su historia con su hijo. Lautaro Daniel nació prematuro y Gill trataba de sacar el dinero de donde podía para iniciar el tratamiento de su hijo. “Orlando vendía sus camisetas del club donde jugaba en ese entonces para poder solventar los gastos. Nuestro hijo luchó por su vida y su papá siempre estuvo. Vendió todo, vendió su camiseta de la selección sub20, vendió sus prendas... Literalmente vendió todo”, publicó su pareja Melissa en redes sociales.Aún quedan actuaciones de porteros en lo que queda de Mundial. Vozinha tendrá una nueva oportunidad ante Argentina de seguir escribiendo su historia. Room no pudo avanzar. Y Gill, el héroe paraguayo, tendrá enfrente en los próximos días bien a la máquina ofensiva francesa o a Suecia. Esperan los octavos a un nuevo héroe.