No había globalización, pero en la Edad del Bronce estaban mucho más interconectados de lo que pensábamos. Así lo demuestran una serie de grabados rupestres repartidos por el noroeste de la península ibérica y el sur de Escandinavia que muestran barcos similares.Arqueólogos de la Universidad de Durnham han estudiado hasta 12 yacimientos de España, Portugal, Suecia y Dinamarca para analizar petroglifos y han descubierto que las naves representadas en ambas zonas comparten características de diseño distintivas.Ideas y tecnologías compartidas en EuropaLos arqueólogos, estudiando un petroglifo de Eira do Louvado, cerca del Océano Atlántico Luís Coutinho / PLOS OneSegún explican en un artículo publicado en la revista PLOS One, su objetivo era comprender si los grabados estaban conectados. Lo que encontraron es que todas las naves incluían decoraciones en los extremos (como pájaros y formas de S), aparejos, remos y formas similares a velas.Los investigadores creen que estas similitudes en el diseño de las embarcaciones no son casuales y demuestran que las ideas y las tecnologías se compartían por toda Europa a través de vínculos marítimos y conexiones culturales entre las distintas comunidades del continente.Uno de los barcos del panel de Santo AdriãoPLOS One“Los petroglifos demuestran que las embarcaciones de la época eran más que un simple medio de transporte, y que poseían una importancia simbólica vinculada a rituales y creencias”, señala en un comunicado el equipo internacional de arqueólogos.Los hallazgos sugieren que, lejos de ser comunidades locales o aisladas, las sociedades de la Edad del Bronce estaban muy interconectadas. “Los viajes marítimos abarcaban grandes distancias y facilitaban la difusión de ideas culturales a lo largo de miles de kilómetros”, añaden los expertos.Lee tambiénLos investigadores realizaron escaneos y desarrollaron modelos 3D de gran detalle de los grabados rupestres ibéricos para estudiar con mayor precisión sus formas y detalles. También cartografiaron la ubicación de las representaciones y analizaron las zonas circundantes, en particular su proximidad a costas, ríos y vías fluviales.Estos detalles se compararon entonces con miles de ejemplos escandinavos previamente conocidos para identificar similitudes. Así se pudieron datar los grabados ibéricos entre el año 1300 y el 800 antes de Cristo, lo que los alinea cronológicamente con las tecnologías marítimas escandinavas conocidas.Barco navegando hacia la derecha, con imágenes solares realizadas sobre una navaja de afeitar hecha hacia el 800 a.C. procedente de Honum (Dinamarca)Esta datación sugiere que, independientemente de si los petroglifos fueron dejados por tripulaciones extranjeras visitantes o por marineros locales que adoptaron tecnologías navales extranjeras, las comunidades costeras del noroeste de la península ibérica participaban activamente en extensas redes marítimas de larga distancia.Casi todos los yacimientos ibéricos de arte rupestre con representaciones de barcos se encontraban cerca de un río o del mar. También había varios en lugares con visibilidad del agua, lo que sugiere que fueron ubicados deliberadamente cerca de paisajes marítimos.Barcos 2 y 3 del panel 2 de Santo Adrião PLOS OneEl equipo de arqueólogos también identificó algunos elementos cosmológicos representados en el arte rupestre ibérico, como cruces solares cerca de barcos, similares a la iconografía nórdica, lo que apunta a un interés común en la mitología solar.Esta iconografía compartida respalda las hipótesis existentes sobre la extensa conectividad a larga distancia y las redes comerciales marítimas en la Europa atlántica, en particular en lo que respecta al movimiento de metales como el cobre y el estaño.Periodista