El puerto de La Guaira, en Venezuela, se transformó en una morgue al aire libre tras los terremotos de la última semana. Los cuerpos encontrados entre los escombros del municipio costero son trasladados al Bolipuerto (puertos del Estado venezolano utilizados con fines comerciales), donde permanecen cubiertos con bolsas negras bajo temperaturas superiores a 30 °C, en diferentes estados de descomposición. Cuando el periódico visitó el lugar, se calculaba que al menos 200 cadáveres estaban allí.En el exterior, decenas de familiares esperan en filas de sillas para reconocer a sus seres queridos. La cifra oficial más reciente contabiliza 1.719 muertos, un número que probablemente sea mayor. La ONU informó que está comprando 10.000 bolsas para cadáveres en el país.

Los equipos utilizan bolsas de cal para reducir la descomposición y el olor. Muchos habitantes usan mascarillas para disminuir el olor a muerte, que aumenta cada día. En las calles se suma también el olor de excrementos, resultado de la falta de infraestructura para los más de 15.000 desplazados. Un rescatista enviado desde otro estado relató que el domingo (28), un padre y un niño de 7 años fueron sacados con vida de los escombros.