Javier Milei no esperó ni un segundo para reclamar protagonismo en el resultado electoral peruano. Mientras los recuentos en Lima apuntaban a una victoria de Keiko Fujimori sobre Roberto Sánchez, el presidente argentino publicó en X un mensaje de tono inconfundiblemente propio: "PERÚ SALE DEL SOCIALISMO. Felicito a @KeikoFujimori por su histórica victoria en Perú. El pueblo peruano se suma a Colombia y ha enviado un mensaje claro: la región quiere volver al camino de la libertad y la seguridad. Los peruanos rechazaron la debacle comunista que planteaba Roberto Sánchez y le dijeron nunca más al socialismo totalitario. La libertad avanza en toda América Latina y ya no hay vuelta atrás. VIVA LA LIBERTAD CARAJO...!!!"
El tuit no fue un gesto aislado de entusiasmo ideológico. Fue la confirmación pública de un rol que Milei viene construyendo de manera deliberada: el de articulador y vocero de una derecha latinoamericana que, elección tras elección, le está ganando terreno a los gobiernos progresistas de la región.
Dos triunfos, el mismo relato
Hace exactamente un mes en Colombia, Abelardo de la Espriella se impuso a Iván Cepeda con el 49,66% de los votos frente al 48,7% del candidato petrista, una diferencia mínima en un país de más de 50 millones de habitantes. De la Espriella, un abogado mediático sin experiencia en cargos públicos, construyó su candidatura sobre una confrontación directa con el oficialismo, prometió mano dura contra el crimen organizado, expresó admiración explícita por Milei y planteó megacárceles inspiradas en el modelo de Bukele.












