El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática ha ordenado la retirada del espacio público de cuatro nuevos vestigios franquistas, entre ellos el Monumento a la Victoria de Santa Cruz de Tenerife, inaugurado en 1964 para homenajear al dictador y el triunfo de los sublevados en la Guerra Civil. El símbolo acaba de entrar en el catálogo de elementos contrarios a la Ley de Memoria Democrática, junto al Monumento a los Rumanos Caídos de Majadahonda (Madrid) y las inscripciones sobre José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange, que permanecen en las fachadas de las catedrales de Murcia y Almería.

Según ha explicado el ministro Ángel Víctor Torres, el Gobierno ya ha notificado a las cuatro administraciones u organizaciones titulares los expedientes y, con ellos, la obligación de remover los vestigios en un plazo máximo. En el caso de los conjuntos monumentales, pueden ser trasladados a otro lugar sin exposición pública. De no hacerlo, el Gobierno puede actuar “subsidiariamente” y proceder a su retirada. “Es el paso definitivo”, ha afirmado el titular de la cartera.

El Ministerio toma esta decisión a propuesta de la Comisión Técnica que regula y evalua qué símbolos son susceptibles de incluirse en el catálogo y que está formada por 15 expertos, entre ellos varios historiadores y arquitectos. En los cuatro casos analizados, la comisión ha concluido que “no concurren razones artísticas, arquitectónicas o patrimoniales” para proceder a la resignificación de los monumentos —una posibilidad que contempla la ley— y, por eso, se ha decidido que deben ser removidos.