David Beckham era famoso por su elegante golpeo de rosca. Cuando botaba una falta, el balón arrancaba en una trayectoria recta que se curvaba al final, de repente, cuando los porteros ya no tenían tiempo para reaccionar. El futbolista inglés explotaba con su técnica un error de predicción del portero, que se dejaba engatusar por el señuelo.Desde el final de su carrera futbolística, Beckham ha seguido construyendo un imperio empresarial en torno a su imagen, con la que promociona productos de belleza, produce contenido para Netflix o ha impulsado el Inter de Miami, el equipo de fútbol de la liga estadounidense MLS en el que juega Lionel Messi. En 2024, Beckham presentó IM8, una marca de suplementos nutricionales creada junto a Prenetics Global, una empresa de ciencias de la salud con sede en Hong Kong. IM8 comenzó vendiendo dos productos, un polvo todo en uno llamado Daily Ultimate Essentials, por 99 dólares en una compra única o 79 dólares mediante suscripción mensual, y una cápsula enfocada en el envejecimiento llamada Daily Ultimate Longevity, disponible por 89 dólares en compra única y 75 dólares por suscripción mensual. El producto se promociona diciendo que concentra los beneficios de más de 20 suplementos, con el consiguiente ahorro. Ahora, dependiendo de si se compra en mayor o menor cantidad, sale por entre siete y ocho euros diarios. “Quería crear algo que fuera una solución integral, un único producto que realmente lo hiciera todo”, afirma Beckham en la web del producto.“¡Bien hecho por dar los primeros pasos para una mejor salud y bienestar!”, se le escucha decir al exfutbolista en un vídeo de presentación en su página. “Nos comprometemos a mejorar tu salud y bienestar con nuestros innovadores esenciales de nutrición”. Sobre los suplementos para el envejecimiento, se dice, entre otras muchas cosas, que “al abordar las causas fundamentales del envejecimiento—no solo los síntomas—IM8 te ayuda a sentirte mejor hoy, al tiempo que respalda tu salud a largo plazo”, y se hace referencia a “dosis terapéuticas” y “clínicamente significativas”.Escuchando o leyendo este tipo de afirmaciones, es posible que alguien pueda confundirse y pensar que los productos que vende IM8 sirven para mejorar la salud. Pero, como tantos porteros aprendieron demasiado tarde, con Beckham siempre hay que esperar al final para conocer la verdad. En el último scroll de todas las páginas de la web de IM8 se lee lo siguiente: “Estas declaraciones no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos [la FDA, el organismo de EE UU que asegura que los medicamentos son seguros y eficaces]. Este producto no está destinado a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad”.Alguien que visite la página también puede equivocarse y pensar que hay un gran esfuerzo científico detrás de los productos de IM8. El suplemento todo en uno —se lee junto a fotografías de gente con batas y microscopios— está desarrollado por expertos de la Clínica Mayo y la NASA. También se destaca que el producto está certificado por la NSF para el deporte, como prueba de que sus productos están testados por terceros. Los análisis, sin embargo, no evalúan si los productos de IM8 mejoran la energía o ralentizan el envejecimiento; solo comprueban que lo que hay en los sobres coincide con lo que pone en la etiqueta y que no incluye sustancias dopantes o tóxicas.IM8 también afirma que, basados en un ensayo clínico de 12 semanas, entre quienes tomaron Daily Ultimate Essentials, un 95% sintió más energía, un 80% dijo que dormía mejor y un 85% sintió que sus digestiones mejoraron. El ensayo, que incluyó a 60 participantes, es bastante simple. Además del cuestionario subjetivo que puede sustentar esas cifras, solo se tomaron medidas objetivas como el peso o la composición corporal, la tensión arterial o si aparecían efectos adversos. No hubo análisis detallados de sangre, marcadores metabólicos o alguna otra medida más sofisticada. Pese a contar entre sus asesores científicos con especialistas de hospitales de prestigio como Cedars-Sinai o la Clínica Mayo, IM8 eligió para su ensayo el San Francisco Research Institute (California, EE UU), una organización privada donde se hacen estudios clínicos por encargo de empresas o patrocinadores que buscan generar datos para sus productos. Como, pese a utilizar ya los datos con intención publicitaria, los resultados del ensayo aún no se han hecho públicos, desde este periódico se intentó contactar con Suzanne Devkota, directora del Instituto de Investigación del Microbioma Humano del Hospital Cedars Sinai de Los Ángeles, y una de las “mentes brillantes detrás de IM8”, en busca de más detalles sobre la ciencia detrás de los suplementos de David Beckham. Devkota no respondió, pero, en su lugar, lo hizo una portavoz de IM8 que se expresó “feliz de responder a cualquier pregunta” sobre la marca. Tras varios días de espera y otro correo pidiendo más tiempo, casi una semana después, llegó la respuesta. “El equipo de IM8 no puede proporcionar comentarios en este momento por falta de disponibilidad”, escriben. De manera confidencial, aclaran el motivo por el que están un poco ocupados en este momento: “IM8 está relanzando su fórmula insignia como Daily Ultimate Essentials Pro y presentando dos nuevos sabores—Maracuyá Mango y Limón Naranja—para combatir la fatiga de sabores la próxima semana”. Y ofrecen enviar una muestra gratuita.En un correo enviado a una usuaria en España el pasado diciembre, Danny Yeung, confundador y CEO de IM8, decía que siempre había creído que “a la industria de los suplementos le podría beneficiar una mayor transparencia”. “Por eso, estoy comenzando esta serie de correos personales para acortar esa distancia e invitarte detrás del telón de IM8”, escribía. Sin embargo, unos días después del correo enviado por EL PAÍS para recabar información, sin una explicación por parte del contacto de comunicación, los suplementos de Beckham dejaron de estar disponibles para quienes accedían a la página de la compañía desde España. “En términos científicos, no tiene ningún sustento y va en contra de uno de los primeros criterios de la suplementación: toma solo lo que necesites”, señala Juan del Coso, experto en fisiología del ejercicio y nutrición deportiva de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Además, explica: “Si metes 92 ingredientes juntos, vas a dar dosis por debajo de lo óptimo y también puede haber interferencias entre los suplementos”. No obstante, admite que “como producto de mercadotecnia, es interesante”. “Alguien, sin necesidad de entender de suplementación, ha generado una idea: si en el mercado hay varios suplementos alimenticios, algunos que tienen evidencia y otros no tanto, y la gente se gasta mucho dinero en comprarse varios, metemos todo en uno y decimos que te ahorras dinero”, reflexiona. “Aquí, a lo mejor, lo interesante es que el que pone la cara es Beckham, pero hay otros deportistas que hacen cosas parecidas. Ahora, en el mercado de suplementos no se vende más por tener más evidencia científica. En lugar de invertir en demostrar que un suplemento es efectivo, se aplican estrategias de mercado para generar la idea de que funciona. Nada de lo incluido ahí es nocivo, pero la suplementación no va a producir un cambio significativo en las personas o no está demostrado. Eso va en contra de lo que intento enseñar a mis alumnos: que verifiquen con criterios científicos”, argumenta Del Coso. Sobre el ensayo que IM8, el profesor opina que “toman unas medidas antropométricas que no darían ni para calidad de un trabajo de fin de grado”.Alberto Pérez, profesor de ciencias del deporte de la Universidad de Alcalá, coincide en que la combinación de suplementos puede ser una desventaja: “Cuando combinas, lejos de generar un efecto sumatorio, lo que ocurre es lo contrario, porque en ocasiones, por ejemplo, los suplementos compiten por ser absorbidos”, dice. Y recuerda algo que suelen enfatizar los expertos en nutrición: “Con una buena alimentación, no son necesarios los suplementos, salvo en casos muy particulares como personas con deficiencias o deportistas. Muchas veces, se intenta solucionar con una pastilla, no hacer ejercicio, no alimentarse bien y no dormir las horas, y todo a un precio que es una barbaridad para algo que no está demostrado”. En una presentación junto a Beckham, sin embargo, una portavoz de IM8 asegura que “incluso aunque tengas la mejor dieta, necesitas una fortificación extra”.Algo claro es el creciente interés del público por estos productos. El mercado de los suplementos alimenticios ya ronda los 200.000 millones de dólares anuales y se estima que hacia 2033 habrá superado los 400.000. “Ahora, todo el mundo, ya sea profesional acreditado o no, saca su propia línea de suplementos”, dice el nutricionista Juan Revenga. “El paraguas bajo el que se alojan para poder comercializar estos productos y decir las cosas que dicen es el de los complementos alimenticios. No son fármacos, pero vienen en forma de gotas, polvos o cápsulas, que les dan aspecto de medicamento, pero, a diferencia de los fármacos, no tienen que demostrar eficacia ni hay ciencia detrás, con lo que lo importante es una gran inversión en marketing y publicidad”, explica. E incide en la idea de sus colegas: “Todas las vitaminas, por ejemplo, tienen una función en el metabolismo, pero por dar más no vas a conseguir que la función se mejore, porque hay un factor limitante, y una vez que llegas al máximo, la función no mejora y puede incluso que empeore”.Un último aspecto que Revenga critica sobre el juego de ambigüedades del mercado de los suplementos es la legalidad de la forma en que se promocionan. “Incumplen la normativa de comunicación”. Desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, recuerdan que, “en publicidad dirigida al público, si el complemento se presenta con finalidad sanitaria, el Real Decreto 1907/1996 prohíbe usar testimonios de profesionales sanitarios y también de pacientes (reales o supuestos) o personas famosas como reclamo para inducir al consumo”. “Los que dan asesoramiento nutricional y ponen el antes y el después, no respetan la ley, porque eso es un testimonio”, ejemplifica Revenga. La página de IM8 está repleta de testimonios de influencers, médicos o famosos, como la número uno del tenis femenino, Aryna Sabalenka, o el jugador de la NBA Giannis Antetokounmpo. “¿Cómo es que, siendo la ley tan clara, hay tantos infractores y nadie hace nada? Porque tenemos un cuerpo reglamentario muy desarrollado, como el de circulación, pero tráfico pone radares, persigue la infracción, y en este caso no sucede”, finaliza Revenga.
Los suplementos que Beckham vende para mejorar tu salud (aunque la letra pequeña lo desmiente)
La compañía del exfutbolista, IM8, ofrece un suplemento multivitamínico por entre siete y ocho euros diarios











