Muchas mujeres y niñas se ven obligadas a usar periódicos, trozos de tela o incluso estiércol de vaca para contener el sangrado ante la falta de medios. Ocho millones no puede permitirse comprar compresas ni tampones -la mitad en edad escolar-, lo que agrava el absentismo

La imagen era impactante: la portada de un periódico con una gran mancha roja que simulaba sangre. Al pasar las páginas, el rastro continuaba hasta la quinta, donde podía leerse una frase: “Un periódico puede absorber la sangre, pero no la vergüenza”. El anuncio, publicado recientemente en tres diarios sudafricanos —The Star, The Mercury y Cape Times— y en internet, pronto se hizo viral.

La campaña, promovida por la ONG MENstruation Foundation, denunciaba las medidas extremas a las que recurren muchas niñas sudafricanas porque sus familias no pueden comprar compresas. Muchas usan periódicos, pañuelos, trozos de tela o incluso estiércol de vaca para contener el sangrado.

“Conozco a chicas que han tenido que recurrir a calcetines o pañuelos de papel para afrontar la menstruación”, dice Precious Mofokeng, profesora en prácticas en una escuela para niñas de Johannesburgo, que recuerda emocionada su propio paso por el colegio. “A veces la situación era tan complicada que no tenías compresas y utilizabas un pañuelo de papel. Luego descubrías que ni siquiera podías caminar hasta casa”.