El atril de la sala de periodistas de la Casa Rosada se convirtió durante la gestión libertaria en el epicentro de la mayor crisis institucional del organigrama oficial. Tras la eyección definitiva de Manuel Adorni, quien este sábado por la tarde presentó su renuncia indeclinable acorralado por la investigación judicial sobre su patrimonio y la inminente moción de censura en el Congreso, el gobierno de Javier Milei se vio forzado a reconfigurar su estructura de poder. Mientras Diego Santilli asume la conducción del Gabinete con el aval del PRO, el elegido para dirigir la Comunicación presidencial es Adrián Ravier, un doctor en Economía de la Escuela Austríaca cuyo debut formal con preguntas está pautado para este martes 30 de junio a las 11:00. El estreno recuerda viejos interrogantes sobre la psicología de un funcionario que debió archivar viejos agravios para ingresar al círculo íntimo de Olivos. Tras su una breve presentación ante la prensa, realizada el viernes pasado en Casa Rosada, Ravier intentó trazar una frontera argumental pragmática basada en los números de la macroeconomía: “En los últimos meses la comunicación pública se enfocó en cuestiones ajenas a la marcha general del Gobierno. Nunca antes hubo una discrepancia tan grande entre los logros que tuvo el Gobierno y la conversación pública”, diagnosticó el flamante vocero.