La salida de Manuel Adorni deja vacante una de las sillas más codiciadas del sector energético: la del Directorio de YPF. El Ejecutivo aún tiene que definir quién tendrá la representación exclusiva del Estado a través de las acciones Clase A, un cargo de peso que otorga poder de veto, capacidad de decisión directa en la Asamblea de Accionistas y un voto clave ante cualquier esquema de fusión o privatización. Pero además, un puesto de decisión estratégico en un lugar designado para una de las tareas más importantes del objetivo de Javier Milei: darle dólares al Gobierno.

Podría ser Diego Santilli, flamante jefe de Gabinete, quien asuma el rol. Pero la Casa Rosada podría incluso designar a otro funcionario o incluso, un empresario de confianza, si así lo decidiera. Cualquiera sea, la bajada es que la compañía sea lo más rentable y eficiente posible para evitar que la administración libertaria caiga en el drama que vivió históricamente la Argentina de la restricción externa. En realidad, aprovechar el momento de auge que le tocó a La Libertad Avanza después de años de políticas de desarrollo e incentivos a la producción en Vaca Muerta, hoy en la puerta de destrabar una mayor cantidad de exportaciones por el avance de la construcción de gasoductos y oleoductos.